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DIDÁCTICA de la FILOSOFÍA

Un ejemplo de escritura re-creativa ...

Un ejemplo de escritura re-creativa ... Hans Magnus Enzensberger
Diálogos entre inmortales, muertos y vivos
Barcelona, Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 2002, 2ª edición

Hoy voy a hablar sobre un libro corto, de apenas 120 páginas. Me lo he leído de un tirón en una hora aproximadamente. Me lo había confiado una persona para que se lo devolviera de su parte a otra y, en un tiempo muerto antes de encontrarme con el dueño del libro, comencé a leerlo para ver como era y decidir si se lo pedía prestado. El dueño del libro, que se llama Eduardo, se retrasaba, y pude seguir leyendo, e incluso tomar nota de algunas frases... al final no vino y, gracias a eso puedo ofreceros la foto de la portada, por si lo veis de lejos en una librería...

Se trata de un buen ejemplo de lo que puede dar de sí el diálogo como presentación filosófica, como recreación del juego de preguntas y respuestas, de los análisis radicales, del baile de posturas contrapuestas... El mismo autor prorroga el libro con una defensa del diálogo como género filosófico por excelencia y con una explicación inicial que contextualiza sus tres secciones.

La primera parte del libro presenta un diálogo entre el filósofo chino Chuang Tse y un muerto, en el que intervienen otros personajes, como el dios del destino y un gendarme. En este diálogo Enzensberger "hace el chino" y recrea el modo de escribir y algunos temas del sabio (como el sueño y la mariposa, la confusión de la vida y la muerte...) combinando diálogo, mito y humor para llegar a una conclusión inesperada. En el camino, y nunca mejor dicho, porque es en el camino donde se desarrolla este diálogo, se producen múltiples ocasiones de reflexión y debate sobre la vida, la muerte, la realidad y el sueño, los presupuestos, el destino, la casualidad...

La segunda parte del libro es un excelente ejemplo de lo que puede llegar a dar de sí una entrevista extemporánea. Un reportero del siglo XX, con magnetofón y todo, visita a Diderot en su estudio y nos lo presenta en plena crisis de fe por la Ilustración. El periodista le encarece el valor de su lucha desde lo que conoce del futuro y Diderot muestra su escepticismo e introduce unas críticas lúcidas a los movimientos intelectuales de liberación. Aparecen algunos personajes y se cuentan cosas de otros, se hace un retrato de la época que sirve para retratar el problema del progreso, del papel del intelectual en la liberación, del ideal de luchador y de su realidad...

Estas dos partes son ejemplos de lo que Rorty llama reconstrucciones racionales, en las que se coloca a autores a discutir con nosotros o con otros personajes desde la actualidad de alguna cuestión... pero están basadas en lo que el mismo Rorty denominó reconstrucciones históricas, en las que se produce un estudio de las fuentes, la época, etc. que da credibilidad a la ficción y a la discusión.

La tercera parte del libro es una traducción muy libre -en palabras del propio autor- de unos diálogos de Herzen, un aristócrata y revolucionario ruso, nacido en 1812 y muerto en 1870. En estos diálogos se presenta al mismo Herzen conversando con un joven sobre las reformas, las revoluciones, sus consecuencias, sus implicaciones. El análisis que se realiza es implacable, directo, la visión proporcionada es crudamente realista y lejana al idealismo político... En esta parte se completa lo que de algún modo se iniciaba en la entrevista con Diderot: una recreación del desencanto político del entorno del autor tras las luchas de los años sesenta retratada a través de otras decepciones y desconfianzas en otros momentos históricos.

En el libro, a pesar de su brevedad, hay varias cosas interesantes: la ejemplificación del diálogo como método filosófico en la actualidad; el planteamiento de temas centrales de la filosofía como la vida, la muerte, la felicidad, la política, la revolución, el progreso... y un montón de imágenes, acciones y argumentos de los personajes de una gran riqueza expresiva y teórica...

Merece la pena leerlo y considerarlo para invitar a su lectura al alumnado...

Carlos Portillo
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3 comentarios

Jose Luis Ugarte -

Corrección de errores:
Francamente, Hans Magnus Enzensberger no es precisamente santo de mi devoción. Su "Durruti" recoge historietas (falsas) impresentables.
Y afirmar como el hace que "la televisión es nada" pues como mínimo da como resultado que Nanni Moretti se burle de ello a través de aquel personaje que en "Caro diario" aullaba en medio de una pequeña isla desierta (Stromboli) (y desesperado por conocer el final de Falcon Crest): "La televisione è nulla!!!!!".
....Con ese nombre (Magnus) qué se puede esperar

Jose Luis Ugarte -

Francamente, Hans Magnus Enzensberger no es precisamente santo de mi devoción. Su "Durruti" recoge historietas (falsas) impresentables.
Y afirmar como el hace que "la televisión es nada" pues como mínimo da como resultado que Nani Moretti se burle de ello a través de aquel personaje que en "Caro diario" aullaba en medio de una pequeña isla desierta (Stromboli) (y desesperado por conocer el final Falcon Crest): "La televisione è nulla".
....Con ese nombre (Magnus) qué se puede esperar.

Paco P. -

Yo lo tengo en la edición del c. de lectores...Ni idea de la editorial; pero algún texto que te interese podemos sacarlo de mi ejemplar
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