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DIDÁCTICA de la FILOSOFÍA

la filosofía perenne

la filosofía perenne Realmente hay un buen ambiente en el curso, desde mi punto de vista. Me gustaría hacer algunos comentarios y dar mi opinión sobre la propuesta de seguir este trabajo hecha por Carlos.

Oscar Brenifier me hizo sentir un verdadero "principiante" de la filosofía, tal como decía que se sentía E. Husserl cuando estaba a punto de jubilarse. Oscar me recordó lo estimulante que es el asombro, la dificultad de expresar una idea con claridad, el valor de la dialéctica como confrontación fértil de conceptos antagónicos y, sobre todo, que un grupo de personas sabiamente conducidos pueden avanzar hacia el esclarecimiento de verdades.

Félix citó en su charla al pedagogo Paulo Freire. En "La importancia de leer y otros escritos sobre el proceso de liberación", Freire repasa el valor que tiene en su vida la lectura. Se da cuenta que lo primero que "lee" es el mundo, en concreto el mundo rural en el que le tocó nacer. Después viene leer las palabras, los libros. Hay una continuidad entre leer-el-mundo y leer-las -palabras. Eso sobre el leer. Y sobre el estudiar: "No se estudia sólo en la escuela", "estudiar es asumir una actitud seria frente a un problema", "¡estudiar es un deber revolucionario!" Y Félix se preguntó y nos preguntó ¿qué puede aportar la filosofía a la pedagogía?

Marta Aja defendió el cuaderno -diario personal de clase- como forma de esclarecer, tomar posición, recordar... la propia experiencia, las propias opiniones. También insistió en la clase como comunidad de investigación. Nos dió un material de primera. Se nota un gran trabajo en equipo.

A Mónica Cavallé le preguntaron: ¿realmente la filosofía nos hace más felices? Dijo que sí, si por felicidad entendemos una "serena alegría" y no estar atrapados en sensaciones tipo Port-aventura. Y si entendemos la filosofía al estilo de la antigüedad,como sabiduría, tal como la entendieron Sócrates, los estoicos, etc.

Gabriel animó un café sobre la posibilidad de enseñar filosofía a todos los públicos (es decir, "dentro y fuera del aula") El conflicto al que se llegó, según creo, puede formularse: ¿Es suficiente para la filosofía servir como esclarecimiento de la propia experiencia o debe añadir unos contenidos culturales "universales", "clásicos" que den la posibilidad al estudiante de romper con una mentalidad estrecha, regional, de guetto? ¿Hay una escisión o una continuidad entre ambas tareas?

Hasta aquí los comentarios. Espero que sea una correcta reformulación.

Hay dos aspectos que me gustaría seguir trabajando en el grupo: primero, la lógica informal de los debates, tal como lo hemos practicado estos días con Oscar y Gabriel. Segundo, la filosofía perenne que está en la base del asesoramiento filosófico tal como lo insinuó Mónica. Es decir investigar contenidos y prácticas basados en la tradición filosófica que nos puedan ser útiles en nuestra vida cotidiana y en nuestra práctica educativa, por ejemplo: el cuidado de sí socrático, el examen de conciencia de Séneca, el control de las representaciones de Epicteto (las tecnología del yo, según Foucault); así como otras técnicas filosóficas que traten sobre el aspecto curativo y sapiencial de la filosofía.

Gracias a Teófilo por la traducción del libro sobre el bien y el mal de Oscar.
Gracias a todos.

Antonio
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1 comentario

Gabriel -

Antonio, me he tomado la licenica de incluir algunos enlaces y una foto a tu texto para que compruebes por ti mismo, la idea que implica una blog, y del hipertexto...espero que no te moleste.
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