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DIDÁCTICA de la FILOSOFÍA

Manifiesto por un Nuevo Bachillerato

Manifiesto por un Nuevo Bachillerato

Desde Boulesis , en Castilla y León (Miguel,felicidades por la calidad y el volumen de tu trabajo, eres un referente para todos nosotros) se está promoviendo la firma y el envío de un Manifiesto por un nuevo modelo de Bachillerato, en consonancia con el Manifiesto propuesto desde Sevilla.
Creo que habría que coordinar esfuerzos para ser más efectivos, ¿no os parece?. G. Arnaiz


Incluimos el texto del Manifiesto de Sevilla:

FILOSOFÍA PARA EL PUEBLO. NO HAY DEMOCRACIA SIN FILOSOFÍA.

Desde hace un par de décadas en nuestro país existe un pertinaz intento por minusvalorar, recortar o desfigurar la enseñanza de la Filosofía.
Ahora que se le anexa “Ciudadanía” a su denominación (en 1º de bachillerato y en Ética en 4º de la ESO) y se plantea guillotinar aún más su magra asignación lectiva, consideramos que es el momento de manifestar públicamente nuestra rotunda discrepancia, a partir de las siguientes razones:

1. La democracia y la Filosofía comparten fecha y lugar de nacimiento: la Grecia del siglo VI a. C. No se trata de una alineación azarosa, sino de dos caras de una misma aspiración: la de fundamentar en la razón dialógica la convivencia humana y la explicación de cualquier acontecimiento.
2. La antigua democracia ateniense acuñó el bellísimo término de isegoría, “igualdad en el ágora”, es decir, igualdad en el uso de la palabra libre. Una ciudadanía incapaz de comprender razones ni de forjar opiniones propias queda a merced del lenguaje hipnóticamente dulzón de los demagogos. Por eso, no es educación democrática aquella que no otorga el arma cultural de la palabra libre.
3. El vínculo entre enseñanza filosófica e ideales democráticos ha sido manifestado en numerosas ocasiones por organismos de prestigio. De manera muy sumaria:
a. En 1995 se promueve la Declaración de París en favor de la Filosofía en la que se expresa el derecho de poder estudiarla en cualquier país del mundo, debido a que “estimula la apertura mental, la responsabilidad civil, el entendimiento y la tolerancia entre las personas y grupos”; asimismo, “al inducir a la independencia de criterio, la reflexión y la resistencia a las diversas formas de propaganda, prepara a todas las personas a asumir sus responsabilidades ante las grandes cuestiones del mundo contemporáneo, especialmente en el plano ético”.
b. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas manifiesta que “no hay sustituto posible de la Filosofía en una educación orientada a la responsabilidad racional de los sujetos”.
c. Muy especialmente, la UNESCO ha insistido en la ubicación de la Filosofía como “médula misma del saber humano” así como bagaje indispensable de los ciudadanos libres.
4. Las apelaciones a la paz, al diálogo de civilizaciones, al respeto y a la tolerancia se convierten en meros eslóganes vacíos si no se apoyan en sólidos cimientos filosóficos. Como expresa la propia UNESCO, “la reflexión y el análisis filosóficos están innegablemente vinculados al establecimiento y mantenimiento de la paz”; “la Filosofía es una escuela de libertad”, así como “una escuela de solidaridad humana y una base para un mejor entendimiento y respeto mutuos, que son elementos fundamentales para fomentar el diálogo entre las civilizaciones” (Declaración de la UNESCO en favor de la Filosofía, 2005).
5. No es posible cumplir mínimamente los objetivos de la enseñanza filosófica con un bachillerato de dos años (el más exiguo de toda Europa). Ni tampoco bajo la “tutela” de principios psicopedagógicos que parecen diseñados para garantizar la dilución de todo contenido académico que alcance un mínimo nivel. En este sentido resulta urgente una revisión a fondo de los fundamentos teóricos y de las políticas que han llevado a la enseñanza pública a una profunda crisis, la cual está repercutiendo de manera negativa en la aspiración de articular una sociedad justa, intelectualmente preparada y democráticamente madura.
6. En España se ha impuesto una manera de entender la transmisión de los valores a partir de un modelo de adoctrinamiento. Más allá de la implementación (que es una de las palabras pedagógicas de moda) del repertorio de tópicos bienpensantes, a la Filosofía sólo se le asigna un papel “doxológico”: fomentar las opiniones bajo el principio, supuestamente democrático, de que todas valen lo mismo y deben ser respetadas por igual. Frente a esta situación manifestamos:
a. Que sólo el derecho a opinar es respetable y no el contenido de lo opinado. La Filosofía constituye el mejor procedimiento para iniciarse en el arte de la dialéctica y la confrontación crítica de opiniones, cimientos de un sistema democrático, plural y abierto.
b. Que la meta de una educación humanista es constituir, a través del conocimiento, un sujeto autónomo capaz de formar valoraciones propias, y no injertar a los alumnos aquello que los poderes públicos deciden que deben creer.
c. Que la democracia no es solamente un sistema de toma de decisiones por mayoría, sino que implica el compromiso insoslayable con determinados valores. A la Filosofía le corresponde asumir la fundamentación racional de éstos. Por eso es el saber educativo por excelencia. Impedir u obstaculizar esta función supone socavar directamente las posibilidades de convivencia democrática.
d. De acuerdo con lo anterior, la Educación para la Ciudadanía puede ser un complemento, pero nunca un sustituto de la reflexión filosófica (ni en el ámbito ético, ni en el político, ni en ningún otro).
e. España padece los niveles más bajos de asociacionismo de toda Europa. No es necesario señalar las causas históricas de esta ausencia de tejido social, pero éstas no explican el inmovilismo actual. Establecemos una conexión directa (que no excluye otras) entre la paupérrima sociedad civil española y el muy deficiente sistema educativo, que no concede apenas oportunidad para que la Filosofía despliegue su aptitud de forjar ciudadanos libres y responsables.
7. La Filosofía concede las capacidades para pensar y emitir juicios críticamente, para entender y cuestionar el mundo, para reflexionar sobre los valores y sus principios, para alentar el autoconocimiento y la madurez personal. Por eso debe corresponderle un papel medular en el sistema educativo. Proyectos como el de Filosofía para niños han mostrado que esta pretensión no es utópica: el aprendizaje de hábitos rigurosos de pensamiento es realmente posible desde las primeras edades. Por otra parte, movimientos espontáneos como los cafés filosóficos o los talleres de Filosofía conectan con una necesidad de la población de profundizar en el conocimiento de la realidad y, por tanto, de cuestionar la manera cómo se presenta a menudo ésta.
8. Constituyen síntomas inequívocos de la inercia loguicida instaurada en los poderes públicos, el escasísimo número de plazas para profesores de Filosofía en la enseñanza secundaria que se convocan cada año (en Andalucía todavía no ha habido ninguna convocatoria de esta especialidad en el siglo XXI) y el descenso espectacular en la matriculación de alumnos en las Facultades del ramo.

De acuerdo con todo lo anterior, SOLICITAMOS a las instituciones que en cada caso correspondan lo siguiente:
1. Instaurar un bachillerato de al menos tres años.
2. Recuperar el conocimiento como eje de la enseñanza. Eso exige un replanteamiento radical de los principios psicopedagógicos que han dominado las leyes educativas en los últimos 20 años.
3. Revocar la liquidación, ejecutada por la vía de hecho, de las Enseñanzas Medias, que han quedado sin apenas espacio entre la enseñanza básica (extendida hasta el final de la ESO) y la especialización que rige toda enseñanza posterior.
4. De acuerdo con la Declaración de París en favor de la Filosofía, “nombrar explícitamente con la palabra `Filosofía´” la enseñanza de ésta. En consecuencia, retirar toda yuxtaposición, conjunción o disyunción con la Educación para la Ciudadanía, que genera una perniciosa ambigüedad y, seguramente, solapa un modo de aminorar la exigencia académica inherente a la Filosofía.
5. Conceder una asignación horaria que permita cumplir dignamente los objetivos de la Filosofía de 1º de bachillerato y de la Historia de la Filosofía en 2º: cuatro horas semanales.
6. Estudiar la manera de implantar la enseñanza filosófica en la enseñanza primaria y en la secundaria obligatoria, como sí están haciendo otros países (por ejemplo, a través de enfoques similares al de Filosofía para Niños): contenidos idóneos, metodologías, preparación y selección del profesorado, etc.
7. Fomentar el desarrollo de planteamientos didácticos innovadores que tengan como finalidad divulgar más y mejor los contenidos filosóficos (y no meramente entretener o proporcionar cierta “cosmética cultural”). Dada la estrechísima conexión entre los contenidos y los medios de transmisión, esta tarea sólo puede recaer en especialistas de Filosofía.
8. Respaldar aquellas iniciativas que contribuyan a popularizar la Filosofía y sus técnicas de debate, puesta en común, y sometimiento a crítica de las ideas: cafés filosóficos, talleres de filosofía, premios de ensayo filosófico, etc.


Asociación Educación para la Democracia.

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