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DIDÁCTICA de la FILOSOFÍA

El futuro de la Filosofía en el Sistema Educativo Español

El comunicado oficial conjunto de FESOFI y MEC

En la web de la SEPFI se publica la siguiente información:

" El Secretario General de Educación del Ministerio de educación y Ciencia, Alejandro Tiana, se ha reunido en el día de hoy (1 de junio) con los representantes de la Federación de Sociedades de Filosofía (FESOFI) para avanzar en los acuerdos sobre el tratamiento de la Filosofía en la nueva Ley educativa que prepara el Gobierno.
Los acuerdos alcanzados por mayoría implican que habrá una presencia común de la Filosofía en 1º de
Bachillerato, con énfasis en los contenidos de Filosofía social, moral y política, de manera que, a
juicio del MEC, permita prolongar, dándole continuidad, la prevista Educación para la Ciudadanía de la ESO. El Ministerio se ha comprometido a proponer una denominación para la nueva materia que integre
ambas perspectivas.
El MEC también ha garantizado la existencia de una materia común de Filosofía en 2º de Bachillerato, con la denominación de Historia de la Filosofía.
Por otra parte, FESOFI ha solicitado la revisión de la denominación del Área de Educación para la Ciudadanía como Educación ético-cívica, petición que el MEC se ha comprometido a estudiar.
FESOFI reclama todo el ciclo de Educación ético-cívica en la Secundaria. Asimismo pide que la Filosofía de 1º de Bachillerato conserve su nombre. El Ministerio se ha comprometido a estudiar ambos temas, aunque ha expresado reservas sobre el primero.
En breve ambas partes volverán a tener contactos.
La Asociación Andaluza de Filosofía no suscribe estos acuerdos."

Creo que debemos reflexionar sobre el alcance de estos acuerdos, qué pueden significar para la enseñanza de la Filosofía, si constituyen o no un cambio real y no sólo nominal, etc.

Si hay informaciones u opiniones que puedan enriquecer este post y aclararlo, agradecería que las incluyérais en los comentarios. Especialmente me gustaría saber por qué la AAFi no se ha fiado de estos acuerdos y promesas (reconozco que yo también tengo mis dudas, sobre todo uniendo a estas otras informaciones en otros medios sobre que se está considerando la posibilidad de hacer una Educación para la Ciudadanía mixta en la que una parte será común y la otra se dividiría entre ciudadanía laica y religiosa ¿?).

Un saludo.

Carlos P.

Manifestación en Madrid el día 3 de junio a las 12 de la mañana.

El miércoles 25 hubo una Asamblea de estudiantes de la Facultad de Filosofía de Sevilla. Estuvieron informando varios miembros de la AAFi y profesorado de la Universidad (no sé si alguien más, hablo de oídas).

En esa asamblea se tomó la decisión de asistir a una nueva manifestación que se va a celebrar en Madrid el día
3 de Junio a las 12 de la mañana.

No sé quien convoca ni cuáles son los lemas explícitos, sólo sé que tiene que ver con la reivindicación de la Filosofía.

¿Podríais ampliar esta información en los comentarios?
CP

Apadrine a un profesor o profesora de Filosofía.

En Sí a la Filosofía, NO a la LOE, nos proponían que apadrinásemos un buho en la campaña de la Estación Biológica de Doñana como acto simbólico en apoyo de la Filosofía. Se trataba de ponerles a los buhos nombres de filósofos (por cierto, yo ya he pedido que a uno le pongan Lucrecio, si no queréis repetiros mucho con los nombres podéis mirar el índice de Diógenes Laercio, Vidas de los Filósofos más Ilustres y Filóstrato, Vidas de los Sofistas, editados juntos en un sólo volumen por Editorial Porrúa, en México, o hacer una búsqueda en Internet de portales de Filosofía...).

Bueno, paro ya que me pierdo...

Lo que se me ha ocurrido, al hilo de lo que contaba antes, es una nueva campaña:

¡APADRINE UN PROFESOR O PROFESORA DE FILOSOFÍA!

Es la oportunidad de ayudar a esta especie docente en peligro de depresión.

El profesorado de Filosofía corre el riesgo de perder su ecosistema educativo y verse confinado a una reserva que no corresponde a su entorno natural. La pérdida de contenidos significativos para su formación previa puede suponer graves riesgos para su estabilidad emocional y perjudicar su desempeño en su importante nueva función docente.

Pero esto tiene arreglo.

¡Evite que el profesorado de Filosofía eche de menos sus materias!

¡Ofrézcase como alumno o alumna para que un profesor o profesora de Filosofía le imparta clases!

¿No desearía conocer sus métodos educativos, la fuerza crítica del análisis filosófico, el pensamiento despierto de la pregunta permanente?

Sólo tiene que comprometerse a dedicar un poco de su tiempo semanal para la felicidad de estas personas y la tranquilidad de la sociedad.


¿Qué os parece la idea?

Podríamos fundar una ONG y pedir subvenciones para el alquiler de locales, el material educativo filosófico, etc.

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Un saludo
CP

Sí a la Filosofía, NO a la LOE

Este es el nombre de una página web cuyo enlace hemos colocado hace poco en la sección de enlaces.

Es interesante y comprometida.

Tiene noticias, documentos, iniciativas, enlaces...

Recuerda:

SÍ a la FILOSOFÍA, NO a la LOE

No solo es la Filosofía

El PSOE, a través de su página web, ha realizado una encuesta de valoración de la LOE.

Es muy simple, y los resultados son claros:

Pregunta única: ¿Cómo valoras el anteproyecto de la Ley Orgánica de Educación?
Fecha de creación de la encuesta: 20 mayo,2005 (ahora estamos en la segunda hora del día 26)
Votos emitidos: 9014
El 2% dice que es muy buena.
El 8% dice que es buena.
El 1% dice que es regular.
El 3% dice que es mala
Y el 85% dice que es muy mala.

Parece que no es sólo la filosofía. Parece que hay un descontento significativo, incluso entre los visitantes de su misma página web...

(Por supuesto que estos resultados no son extrapolables científicamente a la totalidad de la población, pero, como en el chiste, "gusta comentarlo").

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LA ESCUELA DE LA IGNORANCIA

LA ESCUELA DE LA IGNORANCIA Creo que Carlos se refería a esto en su e-mail, os coloco aquí un extracto del texto de Jean-Claude Michea:" Así fue corno, por ejemplo, en septiembre de 1995, bajo la égida de la fundación Gorbachov, «quinientos políticos, líderes económicos y científicos de primer orden "' que se consideraban a sí mismos la élite mundial, tuvieron que reunirse en el Hotel Fairmont de San Francisco para contrastar sus puntos de vista acerca del destino de la nueva civilización. Dado su propósito, el foro estuvo presidido por una voluntad de lograr la más estricta eficacia: "Estrictas reglas obligan a todos los participantes a olvidar la retórica. Los conferenciantes sólo disponen de cinco minutos para introducir el tema: ninguna intervención durante los debates debe sobrepasar los dos minutos." Una vez definidos estos principios de trabajo, la asamblea comenzó reconociendo, como una evidencia que no merecía discusión, que "en el próximo siglo, dos décimas partes de la población activa serían suficientes para mantener la actividad de la economía mundial". Partiendo de bases tan sinceras, pudo formularse con todo el rigor el principal problema político al que el sistema capitalista se vería confrontado en las próximas décadas: ¿cómo podría la élite mundial mantener la gobernabilidad del ochenta por ciento de la humanidad sobrante, cuya inutilidad había sido programada por la lógica liberal?

Tras el debate, la solución que acabó imponiéndose corno la más razonable fue la propuesta por Zbigniew Brzezinski" con el nombre de "tittytainment". Con esta palabra-baúl se trataba simplemente de definir un "cóctel de entretenimiento embrutecedor y de alimento suficiente que permitiera mantener de buen humor a la población frustrada del planeta". Este análisis, cínico y despreciativo, tiene la evidente ventaja de definir, con toda la claridad deseable, el pliego de condiciones que las élites mundiales asignan a la escuela del siglo XXI. Partiendo de este análisis, se puede deducir, con un mínimo margen de error, las formas a priori de toda reforma destinada a reconfigurar el aparato educativo según los únicos intereses políticos y financieros del Capital. Entremos por un instante en este juego.

En primer lugar, es obvio que un sistema de estas características deberá conservar un sector de excelencia, destinado a formar a las distintas élites científicas, técnicas y de gestión al más alto nivel. Éstas serán cada vez más necesarias a medida que la guerra económica mundial se vaya recrudeciendo.

Estos polos de excelencia, con condiciones de acceso forzosamente muy selectivas, tendrán que seguir transmitiendo de forma rigurosa (es decir, en lo esencial, seguirán probablemente el modelo de la escuela tradicional') no sólo los saberes sofisticados y creativos, sino también (cualesquiera que sean, aquí y allá, las reticencias Positivistas de tal o cual defensor del sistema) el mínimo de cultura y espíritu crítico sin el que la adquisición y el dominio efectivo de dichos saberes carece de sentido y, ante todo, de cualquier utilidad verdadera.

En cuanto a las competencias técnicas medias -la Comisión Europea estima que tienen "una vida aproximada de diez años, y que el capital intelectual se deprecia un 7% por año, lo que va unido a una reducción correspondiente de la eficacia de la mano de obra " el problema es algo diferente. En definitiva, se trata de saberes desechables, tan desechables como los humanos que los detentan provisionalmente. en la medida en que, al basarse en competencias rutinarias y estar adaptados a un contexto tecnológico preciso, dejan de ser operativos en cuanto se supera su propio contexto. No obstante, desde la revolución informática, se trata de habilidades que, desde una perspectiva capitalista, sólo presentan ventajas. Un saber utilitario y de índole principalmente algorítmica, esto es, que no requiere forzosamente ni la autonomía ni la creación del que lo utiliza, es un saber que, en condiciones extremas puede aprenderse solo, es decir, en la propia casa, ante un ordenador con el programa educativo correspondiente. Generalizando, en el caso de las competencias intermedias, gracias al empleo de la enseñanza multimedia a distancia la clase dominante podrá matar dos pájaros de un tiro. Por un lado, las grandes compañías (0livetti, Philips, Siemens, Ericsson, etc..) estarán destinadas a "vender sus productos en el mercado de la formación continua gobernado por las leyes de la oferta y la demanda". Por otro, decenas de miles de profesores (es sabido que su financiación representa la parte fundamental de los gastos del presupuesto para la educación) se transformarán en algo completamente inútil y podrán, así, ser despedidos, lo que permitirá a los Estados invertir la masa salarial ahorrada en operaciones más rentables para las grandes compañías internacionales.

Por supuesto, quedan los más numerosos los que el sistema destina a seguir desempleados (o empleados de forma precaria y flexible por ejemplo, en los distintos trabajos basura) en parte porque, según los términos escogidos por la OCDE "nunca constituirán un mercado rentable" y porque su "exclusión social se agudizará a medida que los otros sigan progresando". Es ahí donde el "tittytainment" deberá encontrar su campo de acción. Efectivamente, es obvio que la costosa transmisión de los saberes reales y, por tanto, críticos, así como el aprendizaje de los comportamientos cívicos elementales o incluso, sencillamente, el fomento de la rectitud y la honestidad, no presentan aquí ningún interés para el sistema. De hecho, en ciertas circunstancias políticas, pueden llegar a suponer una amenaza para su seguridad. Obviamente, es en esta escuela para la mayoría donde deberá enseñarse la ignorancia en todas sus formas posibles. No obstante, no se trata de una tarea fácil y, hasta el momento, salvando algunos progresos, los profesores tradicionales no han recibido una formación adecuada al respecto. La escuela de la ignorancia requerirá reeducar a los profesores, es decir, obligarles a "trabajar de forma distinta ", bajo el despotismo ilustrado de un ejército potente y bien organizado de expertos en "ciencias de la educación". Evidentemente, la labor fundamental de dichos expertos será definir e imponer (por todos los medios de que dispone una institución jerárquica para garantizar la sumisión de los que de ella dependen) las condiciones pedagógicas y, materiales de lo que Debord llamaba la "disolución de la lógica ": en otras palabras, "la pérdida de la posibilidad de reconocer instantáneamente la que es importante y lo que es accesorio o está fuera de lugar; lo que es incompatible o, por el contrario, lo que podría ser . complementario; todo lo que implica tal consecuencia y lo que, al mismo tiempo impide". Debord añade que un alumno adiestrado de tal forma se encontrará "desde el principio, al servicio del orden establecido, aunque su intención haya podido ser absolutamente contraria a este resultado. En esencia conocerá el lenguaje del espectáculo, ya que es el único que le será familiar: el lenguaje con el que le habrán enseñado a hablar. Sin duda, querrá mostrarse como enemigo de su retórica, pero utilizará su sintaxis`."

En lo relativo a la eliminación de cualquier "common decency" es decir, a la necesidad de transformar al alumno en consumidor incívico y, si es necesario, violento, es una tarea que plantea infinitamente menos problemas. En este caso, basta con prohibir toda institución cívica eficaz y reemplazarla por cualquier forma de "educación ciudadana" popurrí conceptual más fácil de difundir porque, en resumidas cuentas, no hace sino reforzar el discurso dominante de los medios y el mundo del espectáculo. Así pues, se podrán fabricar "consumidores de derecho" en serie, intolerantes, pleiteistas y políticamente correctos. Por tanto, serán fácilmente manipulables al tiempo que presentarán la ventaja nada desdeñable de poder engrosar, según el modelo estadounidense, los grandes gabinetes de abogados,

Naturalmente, los objetivos asignados a lo que quede de la escuela pública supondrán una doble transformación decisiva a más o menos largo plazo. Por un lado, habrá una transformación de los profesores, que deberán abandonar su estatus actual de sujeto a los que se supone un saber, para formar parte de los animadores de diferentes "actividades de valores o transversales", de "salidas pedagógicas" o de "foros" de discusión (evidentemente concebidos según el modelo de los programas de debate televisivos); a fin de rentabilizar su uso, también serán animadores encargados de distintas tareas materiales o de refuerzo psicológico. Por otro, la escuela se convertirá en un espacio de vida democrático y alegre, a un tiempo guardería ciudadana --en la que la animación de las fiestas (aniversario de la abolición de la esclavitud nacimiento de Víctor Hugo, Halloween…) podrá correr a cargo de las asociaciones de padres más descosas de implicarse, con la rentabilidad que conlleva- y un lugar abierto tanto a todos los representantes de la ciudad (militantes de asociaciones, militares jubilados, empresarios, malabaristas o faquires, etc.) corno a todas las mercancías tecnológicas o culturales que las grandes marcas, convertidas en colaboradoras explícitas dcl "acto educativo", juzguen adecuado vender a los distintos participantes Pienso también que surgirá la idea de colocar en la entrada de ese gran parque de atracciones escolares algunos dispositivos electrónicos muy, sencillos para detectar la presencia eventual de objetos metálicos."

Samuel Izquierdo

Como si ya estuviera todo decidido...

Me llega esta información:

"Presentación de la campaña del Proyecto Atlantida: "Ciudadanía, algo más que una asignatura" (lunes, 23 de mayo, Sala Andrés Manjón de la Facultad de Ciencias de la Educación, 18 h.) ¿Cuáles serían las competencias de ciudadanía necesarias para abordar el complejo mundo actual? ATLANTIDA APUESTA POR UNA PROPUESTA CORRESPONSABLE que coordine los esfuerzos de ESCUELA, FAMILIA Y AMBITO MUNICIPAL a la hora de debatir un alternativa que supere la opción de sólo una asignatura y reoriente el modelo educativo y social. Pero, ¿cómo organizarla? ¿Cuál sería el papel del profesorado, de las familias, del ámbito social-municipal? Con esta intención y con la presencia del MEC, la Propuesta del Proyecto Atlántida, de la visión de escuela pública de CODAPA y los sindicatos y la presentación de la experiencia del IES "Fernando de los Ríos" de Fuente Vaqueros, se ha promovido un debate que tendrá lugar el LUNES, día 23 de mayo de 2005, a las 18 horas, en la Sala Andrés Manjón de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Granada."

Pero, ¿no estábamos debatiendo todavía si la materia en cuestión existía como tal, cómo se iba a llamar, etc?

Se aceptan comentarios.

Esta noche no tengo humor ni para buscarle una imagen a esto.

Carlos P.

La filosofía en la escuela

La filosofía en la escuela EL PAÍS - Opinión - 09-05-2005
El anteproyecto de Ley Orgánica de la Educación (LOE), presentado por la ministra de Educación y Ciencia, entre otros cambios, reduce la presencia de la filosofía en el bachillerato sustancialmente. La historia de la filosofía desaparece sin más, y la filosofía de 1º de bachillerato deja de ser obligatoria para los alumnos de letras y queda en un barniz de humanidades para los de ciencias. Si a ello se añade la anulación de la ética en 4º de la ESO -recordemos que la ética es filosofía moral- y la adscripción de la Educación para la Ciudadanía a diversas áreas, síntoma inequívoco del carácter de "maría" de una asignatura, es evidente que aquellos a quienes corresponde juzgan que la filosofía en la escuela, entendida ésta en los diversos niveles, casi está de más. Juicio del que discrepo, con todos mis respetos, y no sólo por razones gremiales, que al fin y al cabo tienen y exhiben todos los gremios, sino por razones públicas que quisiera exponer.
¿Tiene algún papel la filosofía en los tiempos que corren, cuando la imagen no vale más que mil palabras, por supuesto, pero tiene más influencia que ellas? ¿Es importante aprender a filosofar desde la escuela, dicho así, en esta forma de infinitivo que indica acción, ejercicio, actividad? A mi juicio, cuatro tareas, al menos, hacen a la filosofía imprescindible en el proceso de socialización y es de ellas de las que quisiera hablar.
Aprender a filosofar ayuda a las gentes -y ésta sería la primera tarea- a recuperar el pulso de la reflexión, haciendo un alto en el camino para llegar a saberse a sí mismas y apropiarse de sus mejores posibilidades vitales, que es, a fin de cuentas, en lo que consiste la libertad.
El esclavo -decía Hegel con razón- es esclavo porque no se sabe a sí mismo. Y es difícil saberse a sí misma en una civilización acelerada, vertida al exterior, cuando monopolizan nuestra vida el correo electrónico, el teléfono móvil, el contestador, las miríadas de exigencias burocráticas, las turbulencias del mundo económico, no digamos del teatro político, y así casi al infinito. Es difícil y, sin embargo, convertirse en artífice de la propia vida, anticiparse al futuro y ganarle la mano, elegir las mejores posibilidades con vistas a la felicidad, sigue exigiendo ese autoexamen del que ya hablaba Sócrates y que se ha hecho tan extraño en el mundo cotidiano.
Excitar la capacidad crítica es otra de las misiones de la filosofía desde sus orígenes, acostumbrarnos a discernir entre lo que pasa y lo que debería pasar, arrumbando los dogmatismos y fundamentalismos que se blindan ante la argumentación. Dogmatismos y fundamentalismos religiosos, sin duda, pero también los políticos y los económicos, el fundamentalismo de las gentes eternamente plegadas a los hechos ("las cosas son así y no pueden ser de otra manera"), de los insufribles beatos de lo "socialmente correcto", el maloliente dogmatismo de los poderosos en cada uno de los ámbitos de la realidad social y de sus cobistas y esquiroles.
Ejercer la capacidad crítica realmente desde convicciones racionales abiertas a la argumentación exige conocer esos criterios que el filosofar ha ido descubriendo a lo largo de su historia y que nos permiten distinguir entre lo que resulta inaceptable por no estar a la altura de la dignidad humana y lo necesario para proteger y fomentar esa misma dignidad. Forjarse el propio criterio exige conocer lo más granado de los existentes.
Para ello es imprescindible ejercitarse en esa tercera tarea de la filosofía que es el arte de la argumentación. En la costumbre, tan sana como poco usual, de apoyar las propias posiciones con argumentos, es decir, con razones que otras personas puedan comprender y aceptar o rechazar, asimismo, con argumentos. No parece haber otro modo de potenciar esa búsqueda desprevenida de lo verdadero y lo justo, que convierte a las masas en pueblos, preocupados por descubrir en serio lo mejor y por forjarse una cierta voluntad común a través del debate abierto y libre.
Fomentar una opinión pública razonante a través de la argumentación, la capacidad de deliberar en serio en comités, comisiones y en el espacio abierto por los medios de comunicación, es una de las misiones de la filosofía, indispensable para que una sociedad sea realmente pluralista y democrática.
Como lo es también para forjar ciudadanos que puedan saberse y sentirse como libres e iguales, siendo éste de la ciudadanía el hilo conductor por el que Occidente ha optado en los últimos tiempos para educar desde un punto de vista ético. El caso de España es un ejemplo claro.
En efecto, en el año 1978, cuando la Constitución Española reconoció expresamente que nuestra sociedad es moralmente pluralista y, por lo tanto, que el Estado debe ser laico, se planteó -entre otros- el problema de la educación moral en la escuela pública. ¿Era inaceptable seguir educando moralmente? Responder afirmativamente a esta pregunta era imposible, porque cualquier educación transmite siempre valores morales, sea explícitamente, sea implícitamente, a través de lo que se ha llamado "el currículum oculto", y no es de recibo que un país democrático transmita valores de tapadillo.
Por otra parte, educar en habilidades y conocimientos está muy bien, pero es esencial formar al que maneja unas y otros para que los emplee con buenos fines. Sin embargo, ¿qué son buenos fines en una sociedad moralmente pluralista?
A fines de los setenta y en los ochenta proliferaron las propuestas de educación moral, desde la clarificación de valores al procedimentalismo de Kohlberg, el "saco de virtudes" y tantas otras. Y poco a poco se fue conviniendo, al compás del mundo occidental, en que las comunidades políticas tienen la obligación de educar en los valores éticos propios de un ciudadano democrático, e incluso de articular la enseñanza en los centros públicos de forma que eduquen en los valores éticos de una ciudadanía democrática: desde ellos debería orientarse el ejercicio de los conocimientos y las habilidades.
Tal acuerdo no se produjo sin críticas, claro está. Existía el temor bien fundado desde algunos sectores de que educar en la ciudadanía se convirtiera en una "maría" llamada a formar ciudadanos domesticados, sabedores ahora de los valores de la Constitución, como antes se pretendió que lo fueran de los Principios del Movimiento a través de la Formación del Espíritu Nacional.
A fin de cuentas, todos los regímenes del mundo han dicho que el suyo es el mejor, pero la manera de lograr que lo sea es que los alumnos sepan por qué esos valores y no otros, que se ejerciten en la crítica, la argumentación y en el saberse a sí mismos. Que reciban el legado ético de esos valores con la libertad de saber que se los transmitimos porque creemos que son los mejores, pero son ellos quienes tienen que hacer autónomamente sus vidas.
Si ciudadano es quien hace su propia vida, el que no es vasallo ni siervo, aún menos esclavo, y la hace junto a los que son sus iguales, sus conciudadanos, en el seno de la comunidad política, más le vale degustar los valores de la ciudadanía sabiendo no sólo el "qué", sino también y sobre todo el "porqué". Más le vale no quedarse en aprender los valores de las constituciones, y espabilarse a saber "dar razón" de los que elige.
En caso contrario, por mucho que aprenda de biotecnologías, que habrán cambiado prodigiosamente en cuanto entre en la vida adulta, será incapaz de forjarse un criterio para discernir entre las que potencian la dignidad o la debilitan, porque al fin y al cabo, "crítica" significa "discernimiento". De todo esto se ocupa, amén de la filosofía, una asignatura de 4º de la ESO que llevaba por título Ética. Una asignatura que, aunque escasa de tiempo, tenía y sigue teniendo su pleno sentido.
Y, por último, la pregunta inevitable: ¿quiénes han de realizar en la escuela estas tareas de la filosofía? ¿De qué color es el caballo blanco de Santiago? Pues tan el caballo es blanco como esas tareas han de hacerlas los profesores de filosofía, que para eso han cursado los estudios que capacitan para ello, incluidas la ética y la filosofía política en lo que afecta a la Educación para la Ciudadanía y a la Ética; como son los profesores de matemáticas los que han de ocuparse de integrales y logaritmos, y del reinado de Isabel II, los de historia.
Fomentar la reflexión, la libertad, la crítica, el ejercicio de la razón pública y de la ciudadanía es, a mi juicio, la riqueza que hoy puede aportar ese añejo saber, al que desde Grecia se viene llamando "filosofía", "aspiración o amor a la sabiduría". En el proceso de formación es a todas luces imprescindible.

Colgado por Samuel Izquierdo(coloco el nombre para adjudicarme los posibles errores de trascripción, para una lectura cabal, remito a los interesados a las ediciones impresas de ambos artículos)

LA FILOSOFÍA Y LOS GOBIERNOS SOCIALISTAS

LA FILOSOFÍA Y LOS GOBIERNOS SOCIALISTAS LA FILOSOFÍA Y LOS GOBIERNOS SOCIALISTAS
El Mundo, 12-5-2005.
Después de la primera posguerra, o desde principios de los años 60, España se ha orientado sobre la base de un doble pacto. En dos materias se ha conseguido un acuerdo en el que están involucrados casi todos los habitantes de este país. En primer lugar, el pacto tácito, que sólo una minoría localizada desmiente, por conducir la andadura colectiva por la vía de la paz civil. Y en segundo lugar, el acuerdo de todos los españoles en salir, de forma resuelta y definitiva, de la pobreza secular.
Desde los años 60 todos los gobiernos, primero en la dictadura, luego en la democracia, asumieron esa voluntad unánime, trocando un lenguaje rancio, autárquico y cifrado en valores patrióticos, o de un españolismo folclórico, por el frío lenguaje de las cifras y de los conceptos económicos (balanza de pagos, inflación, paro, pleno empleo, estabilización, desarrollo). En virtud de ese cambio de paradigma mental y moral, España modificó en pocos años su propia estructura social y económica; se invirtió la relación proporcional entre agricultura e industria, entre campo y ciudad; y se consolidó una consistente clase media. Quizás el signo que mejor expresó esa voluntad colectiva por salir del oscuro túnel de la pobreza fue una consecuencia obvia de los primeros pasos que se dieron en esa dirección. Me refiero a la paulatina desaparición del analfabetismo.
¡Qué lástima que ese inicio de alfabetización general no propiciase un tercer pacto tácito! Y hablo de formas de voluntad colectiva sólo a medias conscientes, pero de una inexorable virtualidad en su poderoso influjo en la vida política, pública y cotidiana. "Un tercer gran pacto colectivo por salir de otro túnel, el de la ignorancia y la penuria educativa y cultural.
Pero desgraciadamente ese pacto no fue igualmente unánime y definitivo. La democracia no trajo, como quizás pudo presagiar alguno de los mejores indicios anunciados por la II República española, una decidida orientación, seria y vigorosa, por la vía de una reforma educativa y de cultura de verdadero alcance y aliento. Mientras que las primeras administraciones socialistas fueron ejemplares en su riguroso ejercicio de la reconversión industrial, o en la consolidación de paradigmas democráticos en la transformación de las fuerzas armadas, en educación y cultura se optó por el brillo ornamental, por una fácil demagogia que no produjo ni promovió, consideradas las cosas en términos generales, un golpe de timón general en esos terrenos.
Francia tuvo una III República que fue capaz de poner las bases de un modelo educativo que, con todas las convulsiones propias de nuestra época global, ha sostenido y alentado una de las comunidades más motivadas en educación y cultura. En el Imperio Austro Húngaro tuvo lugar, a fines del Siglo de las Luces, una importante reforma educativa que dignificó la posición de los maestros de escuela. Por no hablar de la preferencia por temas de educación, cultura e investigación que las iniciativas romántico-liberales de Humboldt y demás personajes insignes imprimieron en las primeras décadas del siglo XIX en Alemania.
En España no ha habido jamás un consenso tácito, o una voluntad firme y decidida, de raíz popular, y de obvia absorción gubernamental, en la dirección apuntada. Al menos no lo ha habido en un sentido ni de lejos comparable al que se manifiesta en el ámbito de la economía (y que ha transformado radicalmente el paisaje social español). La educación no ha sido tema y problema que haya suscitado generalizados desvelos.
Se advertirá que enfoco esta delicada cuestión de un modo bastante inédito, y por supuesto intencionado. No atribuyo únicamente la responsabilidad de esa deficiencia a los sucesivos gobiernos que en dictadura o democracia hayan afrontado este importantísimo tema de la educación y la cultura.
Al fin y al cabo los gobernantes, vistas las cosas con cierto calado, terminan siempre por ajustarse a demandas explícitamente expresadas por el pueblo. Y éste, en contra de lo que ciertas filosofías algo ilusas pretenden, nos es por necesidad bueno, inocente y acertado en sus inclinaciones y designios. Tanto más un pueblo como el español secularmente contaminado por el profundo arraigo de los más oscurantistas módulos educacionales y culturales. Alguna responsabilidad tendrá el pueblo en haber soportado más de tres siglos de hegemonía de principios mentales y morales derivados de las directrices más retrógradas de la Contrarreforma eclesiástica.
En cualquier caso esa falta de común designio, o de voluntad férrea a favor de una reforma educativa y cultural de gran calado, la estamos pagando todos, gobernantes y gobernados. Si esa apatía respecto a lo que debe ser una reforma en educación y cultura se coteja con el firme acuerdo unánime por salir de la pobreza, y por la muy decidida y empeñada voluntad por alcanzar cuotas de bienestar, consumo y relativa riqueza en el terreno económico (con el consiguiente ascenso en la escala social), ambas cosas conjuntadas, la negativa y la positiva, la apatía educativa y cultural junto al empeño decidido a favor del ascenso económico y del status social configuran un perfil muy concreto y singular. Se trata de una silueta algo obscena que me atrevería a considerar característica del Ideal Tipo (para decirlo al modo de Max Weber) del Español Medio que se ha ido constituyendo, quizás ya desde mediados de los años 60, y desde luego a partir de las oleadas de relativa prosperidad y de los tiempos del «España va bien». Hablo del éthos del Nuevo Rico; tan sobrado de medios económicos como ayuno y menesteroso en asuntos de cultura y educación. Quizás sea esa falta de resuelta voluntad colectiva lo que permite a los gobernantes asumir, con demasiada frecuencia, actitudes experimentales, aventureras, con frecuencia frívolas, en el indispensable terreno de la educación y de la cultura. Si a esto se añade la disposición cainita de dos partidos que cojean de forma asimétrica, el uno con un concepto en ocasiones cerril del estado y la nación española, y el otro con una idea sectaria y clientelista en su forma de abordar la tarea de gobierno, tenemos el escenario preparado para que la cultura, y sobre todo la educación, se abandone a la improvisación, o a lamentables intrigas, o a políticas personalistas de pasillo.
La anterior ministra Pilar del Castillo pudo cometer errores en su gestión, pero pueden en cambio reconocérsele algunos aciertos evidentes. ¡También hubo aciertos en esos ocho años de gobierno de la derecha! O en todo caso no todo fue contaminado por la lamentable aventura de la guerra de Irak y del encuentro en las Azores.
Pilar del Casillo impulsó una campaña ejemplar a favor de las Humanidades que cualquier ministerio responsable, competente, serio, hubiese debido no sólo continuar sino intensificar y desplegar, independientemente de que gobernasen populares o socialistas. Asimismo corrigió, con el mayor sentido común, el lamentable destrozo que en la Enseñanza Media habían perpetrado los socialistas gobernantes de la anterior legislatura. Un plan de estudios en el que el abaratamiento general de la calidad de la enseñanza hallaba su expresión más sintomática en la supresión de la filosofía de los planes de estudio.
Precisamente una de las virtudes del plan de enseñanza que se confeccionó en la anterior administración consistió en introducir dos importantes asignaturas de filosofía, una sistemática y otra histórica, que compensaban ese incalificable error de los gobiernos socialistas anteriores.
No creo que a nadie en sus cabales se le ocurra suprimir la literatura de la Enseñanza Media. ¿Sería posible que alguien fuese capaz de planear un bachillerato en el que no se hiciese mención de Cervantes, de Lope de Vega, de Antonio Machado, de Shakespeare, de Dante, de Joyce, de Esquilo? Hablo de la enseñanza común, impartida en español. No me refiero aquí a posibles aberraciones que tengan lugar en regiones periféricas con abusivas ínfulas, por parte de sus elites gobernantes, de naciones virtuales.
¿Es más importante conocer a Cervantes que a Platón, a Dante que a Tomás de Aquino, a Joyce que a Wittgenstein, a Esquilo que a Parménides, a Juan Ramón Jiménez que a Ortega y Gasset, a Jorge Guillén que a Zubiri? En ningún país civilizado, en ninguno de los países que comparten nuestra condición europea (Italia, Francia, Alemania, Gran Bretaña) tendrían sentido estas absurdas elucubraciones. Hay consenso en la necesidad de que la filosofía sea uno de los pilares del bachillerato, como puede serlo la literatura o la historia del arte.
Pero llegan los socialistas al poder, y nuevamente; para sorpresa de todos, y para indignación del colectivo al cual pertenezco, que con mucho esfuerzo ha conseguido durante este siglo que la filosofía levantara cabeza y vuelo, se suprime de nuevo la filosofía de la Enseñanza Media, tanto la asignatura sistemática que trataba todo el abanico de temas que incumben a la filosofía: ética, filosofía del lenguaje, estética, teoría de la ciencia, metafísica; como la que promovía un recorrido histórico, de Parménides a Ortega y Gasset, de Platón a Heidegger o Wittgenstein, sin olvidar a Derrida y a Deleuze.
Llegan al poder, y lo primero de todo consiste en promover una enmienda a la totalidad o al conjunto de lo programado en el anterior ejecutivo. Y esto en educación se traduce en modificar los planes de estudio, especialmente en Enseñanza Media. Con la filosofía manifiestan una vez más una honda e irreprimible inquina. Se trata de erradicarla de los planes de estudio. Y con ello dar el finiquito al proyecto de iniciar una verdadera tradición filosófica en este país, habida cuenta la escasez que caracteriza el cultivo de la filosofía en un mundo, el español, que no parece remontar vuelo desde la Edad Media y la última escolástica, o que no ha tenido figuras de peso después de Ramon Llull, o de Francisco Suárez, hasta llegar al siglo XX. Pero que durante este siglo (con Unamuno, Ortega, Zubiri, Zambrano, etcétera) ha dado signos evidentes de esperanza que no merecen ser cortados de cuajo de forma tan cruel, tan gratuita y tan injusta.
Y todos sabemos que la supresión de la filosofía de la Enseñanza Media sería el primer paso para la paulatina extinción en términos absolutos de cualquier estímulo y motivación para orientarse en ese ámbito tan determinante para diferenciar las verdaderas comunidades de cultura (Francia, Alemania, Gran Bretaña, Estados Unidos, Italia) y los países de segunda o tercera clase en asuntos educativos y culturales.
Se habla de intrigas que subyacen a esta inicua decisión del Ministerio de Educación, o de pescadores a río revuelto que aprovechan la coyuntura para introducir «Ciencia, Tecnología y Sociedad», que puede gozar de cierto refrendo en ámbitos políticos, pues parece hallarse en conexión con los aires de los tiempos. No quisiera dar oído a rumores, algunos de ellos clamorosos, pero sé por experiencia que demasiadas veces la más absurda suposición es, en nuestros meridianos, la verdadera.
Eugenio Trías es filósofo, escritor y miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO .
Colgado por Samuel Izquierdo

Posibilidades...

Posibilidades... ... un tal Nietzsche decía que lo más elevado era el juego inocente de un niño...

¿valdrá esto?

No desesperemos, siempre nos quedará un sitio en el quesito marrón del Trivial Pursuit(tm).

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¿Qué es lo que te pasa, Filosofía?

¿Qué es lo que te pasa, Filosofía? nO Sé,

ÚlTiMaMeNtE aNdO dEl ReVéS

GRACIAS, CHEMA POR ESTAS PALABRAS QUE TOMO PRESTADAS

GRACIAS, CHEMA POR ESTAS PALABRAS QUE TOMO PRESTADAS "Y con todos esos filósofos a cuestas me dediqué en mi tiempo libre, cuando los trabajos basura me lo permitían, a viajar de ciudad en ciudad con un espejo en la mano, el espejo de la reflexión. Este espejo estaba lleno de preguntas dentro, preguntas con las que comenzaba mis clases de filosofía callejera [...]
Como estábamos en una Democracia no me decían directamente que estaba prohibido hacer pensar a los otros pero en varios pueblos pequeños, después de aquellas reuniones, algunos alcaldes no volvieron a ganar las elecciones. Y alguno de esos alcaldes luego llegó a ocupar cargos de responsabilidad y cualquier excusa era buena para hacerme desaparecer de la circulación [...]
Pero la realidad sigue siendo que una persona con un espejo en la mano puede llegar a ser el tipo más peligroso del mundo. He aquí el secreto".
Chema Sánchez Alcón, Las aventuras filosóficas de Toni Tonel, Archidona, Aljibe, 2005, págs. 122-123

En defensa de la FIlosofía

En defensa de la FIlosofía Tal como nos había prometido a Carlos, a Antonio Lara y a un servidor, Fernando Savater ha cumplido interviniendo públicamente en defensa de la filosofía. Hoy mismo publica en El País el siguiente artículo.

¿Adiós a la filosofía?

Fernando Savater
Catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.
EL PAÍS - Opinión - 19-05-2005

Ya sé, ya sé que vivimos un periodo excesivamente abundante en truculencias y alarmas, soliviantado en demasía. Y yo no quisiera contribuir a empeorarlo..., por lo menos no más de lo imprescindible. De modo que en lugar de titular este artículo ¿Quién teme a la filosofía?, como pensé al principio, un rótulo que suena a denuncia y quizá hasta desafío, he preferido encabezarlo en un tono más dubitativo y melancólico. Pero el asunto de fondo no varía: el anteproyecto de la LOE parece implicar algo así como el aniquilamiento de la filosofía en el bachillerato, o por lo menos su reducción a un tamaño compatible con el de las cabezas patentadas por los jíbaros. Lo cual produce lógica inquietud entre quienes somos profesores de la materia desdeñada y podría sobresaltar también a otros ciudadanos con aficiones culturales, que alguno habrá. De modo que no queda más remedio que hablar un poco del asunto.
Decían los antiguos griegos que cuando los dioses nos son favorables ignoran nuestros deseos y cuando nos son adversos los cumplen. Por lo visto las autoridades educativas siguen el ejemplo olímpico. Y los que anhelamos una educación ciudadana temática y no meramente transversal parece que finalmente vamos a tenerla, pero a costa de perder la filosofía y la ética por el camino. El error sería grave y esperamos que aún pueda enmendarse. Empezaré, quizá innecesariamente, por aclarar que de ningún modo comparto los hiperbólicos encomios que convierten a la asignatura de filosofía en la única fuente para los alumnos de reflexión argumentada y pensamiento crítico. Basta recordar que todos los actuales responsables de educación o cultura la han cursado para no exagerar sus virtudes intelectualmente fortificantes. Sin embargo, es difícil imaginar una asignatura de formación ciudadana realmente útil que prescinda de su apoyo. Veámoslo.
Los críticos de la asignatura cívica señalan que puede convertirse en una mera ocasión de adoctrinamiento partidista, un catecismo de urbanidad política al gusto de los dirigentes del momento. Las buenas intenciones no logran mejorar estas proclamas edificantes: hace bien poco oímos al ministro de Defensa ufanarse de que prefiere "morir que matar", opción tan infrecuente como respetable, pero que casa mal con el cargo que ocupa; por su parte, el presidente Zapatero lanzó en Mauthausen una elogiable diatriba contra la guerra que sin embargo hubiera sonado mejor fuera del campo de concentración cuyas puertas se abrieron precisamente gracias a una guerra. La verdad es que los clichés de la corrección política de cualquier signo sirven para poco. Aun así, confieso que no me horroriza tanto como a otros la palabra "adoctrinamiento": la creo implícita en todo propósito educativo democrático, en la medida en que siempre optamos a la hora de enseñar por ciertos presupuestos básicos apenas discutidos, a partir de los cuales rechazamos sin mayores debates el exterminio de los adversarios ideológicos, la discriminación entre los humanos por raza o sexo, la utilización abusiva del prójimo como mera herramienta para nuestros fines y cosas por el estilo. No obstante, comprendo que tiene un uso alarmante: sería "adoctrinar" perversamente convertir la educación cívica en un recetario de respuestas inamovibles para controversias históricas, sociales o políticas cuya diversidad de presupuestos no se ha brindado de manera abierta y suficiente. Por eso precisamente es imprescindible sustentar tal disciplina en la filosofía y la reflexión ética.
En último término, preparar para la ciudadanía es pensar lo que supone la acción en libertad. Es decir, establecer los valores de humanidad que deben sustentarla, tanto en el terreno personal (lo que llamamos virtudes) como en el colectivo e institucional (leyes que garantizan derechos y deberes). Se trata de explicar razonadamente que vivir en una sociedad democrática pretende ser distinto a la vida en el medio directamente natural: en éste predominan en toda su crudeza la necesidad y el azar, mientras que la comunidad social intenta corregir o paliar tales condicionamientos con instituciones que favorezcan la libertad de todos y la solidaridad entre todos. Ahora bien, tanto la necesidad como la libertad, el azar y la solidaridad, los valores, las virtudes y las leyes son algunas de las cuestiones que ocupan a la filosofía, especialmente en su vertiente ética o moral. Es el enfoque filosófico el que previene contra dictar doctrinariamente soluciones que olvidan el proceso deliberativo fundamental que las precede y sobre todo se distancian de la formación de un carácter cívico, capaz de persuadir y de ser persuadido, que es el verdadero objetivo de la preparación para la ciudadanía. No se trata de lograr que todos compartamos la misma idea de "vida buena", sino que aceptemos las pautas mejor justificadas para que nuestros desacuerdos puedan convivir sin atropellos...
No faltará quien sostenga que tales objetivos docentes pueden lograrse sin mantener obligatoriamente el nombre de "filosofía" para ninguna asignatura, utilizando rótulos más postmodernos y menos sobrecargados de referencias gremiales bastante apolilladas: es decir, sin recurrir a los servicios de esos "filósofos nutridos de sopa de convento" que "contemplan impasibles el amplio firmamento", según dijo Antonio Machado. Pero ello supondría olvidar que, más allá de lo que los indignos profesores hagamos a veces con ella, el nombre mismo de "filosofía" es importante porque conserva una comunidad de origen y destino con otra expresión que nos importa: "democracia". Nacieron juntas y la una expresa en el terreno del conocimiento lo mismo que la otra en el campo de la política: discusión racional, disolución de las jerarquías establecidas por la veneración acrítica de la tradición, atención igual a la palabra de todos (aunque sean distintos, aunque vengan de lejos) y, sobre todo, depósito del sentido último de ideas o instituciones en la voz de las personas y no en genealogías colectivas. Los ciudadanos deben saber que serlo implica ser demócratas y también ser a ratos filósofos. Es decir, deben aprender a vivir y pensar igualitaria y racionalmente, pero siempre en común. Y no parece ocioso que conozcan también la evolución histórica de la que provienen ambos derechos y ambas obligaciones...
En último término, ni la filosofía ni la ética -en su temario actual- son vacas sagradas. Pero tampoco estorbos de los que pueda educativamente prescindirse sin más, en nombre de dudosos criterios de eficacia. Se diría que vamos hacia programas educativos cada vez más dictados por el rendimiento laboral, mientras los valores humanistas cuyo debate nos hermana son abandonados al autismo de caprichos privados o a la intransigencia irrefutable de los dogmas. De seguir así, pronto será el beneficio económico el único interés que todos compartiremos..., pero como rivales en una carrera rapaz. Y todo ello en una sociedad en la que la expectativa de vida se prolonga cada vez más, mientras el espacio compartido se reduce: es decir, donde cada vez es más importante ser capaz de crecer y viajar hacia adentro para cuidar de nosotros mismos sin depender del supermercado o pisar a otros. Por favor, aún estamos a tiempo: no mandemos hoy al desguace los instrumentos intelectuales que mañana mismo echaremos en falta... o, aún peor, que quizá lleguemos a olvidar junto a lo mejor de lo que hemos sido.

Versiones diferentes de la misma reunión...

Versiones diferentes de la misma reunión... Aunque resulte difícil creerlo, los representantes del gobierno y del profesorado de la Filosofía no han estado en la misma reunión.

Tal vez debamos plantearnos la existencia de universos paralelos, en uno de los cuales se habla de Ética y de Filosofía, mientras en el otro se habla de Educación para la Ciudadanía y se susurra con cuidado que la Filosofía ha quedado de lado.

No he podido leerla personalmente, pero Rosa Mª Rodriguez Ladreda, la presidenta de la AAFi, nos comentaba esta mañana en un mensaje de correo electrónico a la lista Alcida que la auténtica oferta de Tiana está en la información publicada por El País el martes 17, que la interpretación que ha sacado Tiana de la reunión y la oferta que hace pública a través de ese periódico es la siguiente:
- 4º ESO: Educacion para la ciudadanía.
- 1º de Bachillerato: Educacion para la ciudadanía.
- 2º de Bachillerato: Filosofía.
- Los profesores de Filosofía impartiremos en estos niveles Educacion para la ciudadanía.

Si no recuerdo mal, lo que la FESOFI nos comunicaba era distinto:

"Compromisos de la Administración:
1) Considerar la posibilidad de redenominar la Educación para la Ciudadanía como Educación Ético Cívica y asignarla, en todo caso, en 4º de la ESO a los profesores de filosofía. No descartan, aunque lo ven más improbable, la creación del área de Ética en la ESO y su adscripción al Departamento de Filosofía.
2) Reconocer la materia Filosofía I como una materia común a todas las modalidades del Bachillerato. Considerar la inclusión de los contenidos de la Educación para la Ciudadanía del Bachillerato en el currículo de la Filosofía I, aunque en este último caso, proponen que se pueda precisar el nombre de la materia denominándola Filosofía y algo más.
3) La consideración de la inclusión de la Historia de la Filosofía y de la Ciencia como materia común de todas las modalidades del bachillerato (como materia de modalidad está asegurada, han dicho) la han condicionado a cómo
quede la situación de la Filosofía I y de la Educación para la Ciudadanía en el punto anterior.
4) Quedar emplazados a una reunión posterior en fecha no superior a quince o vente días (finales de mayo o principios de junio) en donde se den respuesta a todas las cuestiones que han quedado pendientes de considerar en los puntos anteriores".

Las ambiguedades y puntos no concretados pendientes de negociar parece que en los planes del MEC ya tienen una definición clara, y que no es la que queremos nosotros. Esta definición se aclara en la información sobre lo dicho por Tiana publicada en El País.

No es el momento de cantar victoria, sino de luchar para que no se cometa la barbaridad de limitar el aprendizaje filosófico en el sistema educativo español y de desperdiciar la formación y las capacidades del profesorado de Filosofía.

Vuelvo a recordar a los responsables del MEC lo que la UNESCO asume sobre la Filosofía:

"Señalamos que los problemas de que la filosofía se ocupa son los problemas universales de la vida y la existencia humanas;
Creemos que la reflexión filosófica puede y debe contribuir a la comprensión y la orientación del quehacer humano;
Consideramos que la práctica de la filosofía, que no excluye ninguna idea del libre debate y se esfuerza por establecer definiciones exactas de los conceptos utilizados a fin de comprobar la validez de los propios razonamientos y efectuar un examen riguroso de los ajenos, permite a todas las personas aprender a pensar con independencia;
Hacemos hincapié en que la enseñanza de la filosofía estimula la apertura mental, la responsabilidad civil, el entendimiento y la tolerancia entre las personas y los grupos;
Insistimos en que la educación filosófica, al inducir a la independencia de criterio, la reflexión y la resistencia a las diversas formas de propaganda, prepara a todas las personas a asumir sus responsabilidades ante las grandes cuestiones del mundo contemporáneo, especialmente en el plano ético;
Confirmamos que el fomento del debate filosófico en la educación y la vida cultural constituye una aportación primordial a la formación de los ciudadanos al poner en ejercicio su capacidad de juicio, que es fundamental en toda democracia."

Vuelvo a recordar a los responsables del MEC lo que la UNESCO, organización a la que pertenece el Estado Español, aconseja a los gobiernos sobre la inclusión de la Filosofía en el Sistema Educativo:
"La enseñanza de la filosofía debe mantenerse o ampliarse donde ya existe, implantarse donde aún no existe y ser nombrada explícitamente con la palabra “filosofía”;
La enseñanza de la filosofía debería ser impartida por profesores cualificados e instruidos específicamente a tal efecto y no estar supeditada a consideración económica, técnica, religiosa, política o ideológica alguna;
Aun manteniendo su autonomía, la enseñanza de la filosofía debería vincularse en la medida de lo posible a la formación académica o profesional en todos los campos".

Creo que no queda ninguna duda sobre el despropósito que constituye, desde este punto de vista (el de la UNESCO, el del profesorado de Filosofía, ...) la postura del MEC.

Hagamos público nuestro rechazo.

Sigamos peleando por una enseñanza filosófica de calidad y sin subterfugios.

Carlos Portillo

INFORME DE LA REUNIÓN CON EL MEC

INFORME DE LA REUNIÓN CON EL MEC COMUNICADO DE FESOFI

Reunidos los representantes de la Federación de Sociedades de Filosofía (FESOFI) abajo citados con los representantes de la Administración Educativa:

D. Alejandro Tiana Ferrer. Secretario de Estado,

D. José Luis Pérez Iriarte. Director General de Educación

Y dos asesores del MEC y de la Presidencia del Gobierno

Les han trasladado las siguientes peticiones de sus respectivas sociedades así como de la comunidad filosófica y educativa en general:

Peticiones de Fesofi:

1) Ser reconocidos como interlocutores válidos en el proceso de negociación ante el MEC.

2) La redenominación de la materia Educación para la Ciudadanía como Ética o Educación Ético-Cívica en la ESO. La creación de un área de Ética en la ESO en la que se incluyan las diversas materias de Ética o Educación Ético
Cívica de los diferentes cursos y la adscripción de la misma al Departamento de Filosofía.

3) El reconocimiento de la materia Filosofía I como una materia común a todas las modalidades del Bachillerato así como la supresión de la Educación para la Ciudadanía en el mismo o en todo caso la inclusión de sus contenidos en el currículo de la materia Filosofía I (como de facto así sucede).

4) La inclusión de la Historia de la Filosofía y de la Ciencia o Filosofía II como materia común del Bachillerato a impartir en el segundo curso.

Compromisos de la Administración:

1) Considerar la posibilidad de redenominar la Educación para la Ciudadanía como Educación Ético Cívica y asignarla, en todo caso, en 4º de la ESO a los profesores de filosofía. No descartan, aunque lo ven más improbable, la creación del área de Ética en la ESO y su adscripción al Departamento de Filosofía.

2) Reconocer la materia Filosofía I como una materia común a todas las modalidades del Bachillerato. Considerar la inclusión de los contenidos de la Educación para la Ciudadanía del Bachillerato en el currículo de la Filosofía I, aunque en este último caso, proponen que se pueda precisar el nombre de la materia denominándola Filosofía y algo más.

3) La consideración de la inclusión de la Historia de la Filosofía y de la Ciencia como materia común de todas las modalidades del bachillerato (como materia de modalidad está asegurada, han dicho) la han condicionado a cómo
quede la situación de la Filosofía I y de la Educación para la Ciudadanía en el punto anterior.

4) Quedar emplazados a una reunión posterior en fecha no superior a quince o vente días (finales de mayo o principios de junio) en donde se den respuesta a todas las cuestiones que han quedado pendientes de considerar en los puntos anteriores.

Madrid, Lunes, 16 de Mayo de 2005

FESOFI(Federación de Sociedades de Filosofía)
D. Antonio Jiménez García, de la Asociación de Hispanismo Filosófico (AHF)
D. Luis María Cifuentes Pérez, de la Sociedad Española de Profesores de Filosofía (SEPFI)
D. Enrique Ujaldón Benítez, de Sociedad de Filosofía de la Región de Murcia (SFRM)
D. Emilio Jorge González. Nanclares, de la Sociedad Asturiana de Filosofía (SAF)
D. José Antonio Marina, de la Associació Filosòfica de les Illes Balears (AFIB)
Dña. Rosa María Rodríguez Ladreda de la Asociación Andaluza de Filosofía (AAFi)

Creo que, dentro de la aceptación de los logros alcanzados, no debemos dormirnosy debemos seguir mostrando nuestro desacuerdo y apoyando nuestras peticiones y a nuestros representantes. El MEC pone todavía demasiadas promesas de "considerar la posibilidad de" sin concretar un compromiso formal. Además, es preciso que el compromiso sea de que estas cuestiones van a reflejarse en la Ley Orgánica de Educación y no dejarse a los fácilmente mudables decretos y órdenes.

Mis felicitaciones a las asociaciones por su trabajo y sus logros. Es muy importante que no las dejemos solas ahora que se van a enfrentar a una segunda reunión crucial.

A todo esto, ¿habéis recogido muchas firmas con el impreso que facilitó la SEPFI?

No se os olvide ir enviando ya las firmas que tengáis recogidas para que las puedan usar como presión en la siguiente reunión. En la base de las hojas de firmas está la dirección a la que hay que enviarlas.

¡Sigamos adelante! Por la Filosofía.

Carlos Portillo

ASAMBLEA DE LA Asociación Andaluza de Filosofía. Estamos todos invitados.

ASAMBLEA DE LA Asociación Andaluza de Filosofía. Estamos todos invitados. Creo que debemos dar difusión aquí a esta convocatoria que hace la AAFi y firma uno de sus miembros. Quien pueda, debería ir a enterarse, opinar y apoyar:

"El próximo sábado, día 21 de mayo, tendrá lugar la Asamblea General Extraordinaria de la Asociación Andaluza de Filosofía, en el Archivo Histórico de Antequera, sito en la Cuesta de Barbacana s/n, a las 9,30 en primera convocatoria y a las 10 en segunda. En ella se informará de la reunión mantenida por la FESOFI con Alejandro Tiana y se debatirán las iniciativas que se vayan a tomar.

Ante las actuales circunstancias y dada la gravedad de lo que nos puede ocurrir, se hace un llamamiento a todas las personas preocupadas por lo que está sucediendo, sean o no socios, sean o no profesores de filosofía, a que hagan lo posible por asistir.

Desde Sevilla el vocal Romualdo Benítez me comunica que está citando a todos los que quieran ir en coche, en el "Café italiano", en Sevilla Este, cerca del Carrefour de San Pablo y al lado del Centro de Refugiados, con el fin de salir juntos a las 8 de la mañana. Los que no tengan coche también pueden ir en tren, que tiene un horario aceptable, tanto de ida como de vuelta (la salida es a las 7 en Santa Justa y la llegada a las 8,41; para la vuelta hay un tren a las 18,04 y otro a las 22,18).

No faltéis. Además de nuestro trabajo, está en juego la filosofía.

Antonio de Lara."

NO ME NOMBRES EL ANTEPROYECTO ...

NO ME NOMBRES EL ANTEPROYECTO ... ...

que

me

da

acidez

...

Un artículo que me han enviado que puede servir para comenzar a discutir

Un artículo que me han enviado que puede servir para comenzar a discutir http://jurid.net/filosofia/ensenyar.htm

Enseñar Filosofía
por Lorenzo Peña
Copyright © 2005 de Lorenzo Peña

Índice
1. El ejemplo de Francia y otros precedentes
2. Razones para el estudio de la filosofía
3. Los argumentos de los anti-filósofos
4. Filosofía, libertad, opción personal
5. ¿Enseñar o inculcar?
6. Asignatura mostrenca
7. Conclusión

§1.-- El ejemplo de Francia y otros precedentes
Una de las razones por las cuales la República Francesa ha jugado en el mundo el papel de gran potencia es la preparación intelectual no sólo de sus élites y de sus cuadros, sino de una gran masa de personal de múltiples empleos; en suma, su cultura.
Uno de aquellos componentes de esa cultura de los que --con sobrada razón-- más orgullosos están los franceses es el conocimiento y el manejo de los conceptos y argumentos filosóficos; o sea, lo que se demuestra con la célebre dissertation de philosphie en classe terminale, la culminación del bachillerato.
La filosofía es un componente esencial de la civilización humana; el desarrollo de los conceptos y argumentos filosóficos es uno de los distintivos de las culturas avanzadas, especialmente de las grandes civilizaciones. Hoy es un patrimonio cultural esencial de la humanidad en un mundo globalizado.
Mediante tanteos individuales y aislados pueden irse adquiriendo y dominando esas nociones, puede aprenderse a plantear esos problemas, puede uno saber articular buenos argumentos con relación a ellos.
Mas nuestra especie es social; intergeneracionalmente social. No bastan los esfuerzos de un individuo humano ni los de una generación. La civilización nos ha permitido, con la escritura, acumular conocimientos de unas generaciones a las siguientes.
En filosofía, como en todo (pero más en filosofía), esa adquisición, ese aprendizaje, requiere un acercamiento a los textos de los grandes autores, a sus ideas, a su valiosísimo legado intelectual (una de las obras más hermosas del ser humano, que justificaría la presencia de éste en el cosmos aunque sólo fuera por haber creado la filosofía).
Si ya los antiguos y medievales habían incluido una parte de la filosofía (la entonces llamada `dialéctica', o sea la lógica) en el pensum docente de la primera adolescencia (en el triuium que precedía al cuadriuium), la inclusión de la docencia filosófica en los modernos Institutos, Liceos o Gimnasios constituye una tradición cultural europea desde hace siglos. (Claro que lo que hace valiosa esa inclusión no es que sea tradicional.)

§2.-- Razones para el estudio de la filosofía
¿Qué han visto los decisores públicos en la docencia filosófica para asignarle esa presencia? Han visto que el estudio de la filosofía:
· Contribuye a sintetizar y ahondar elementos cognoscitivos provenientes de otras disciplinas --como la literatura, las ciencias, la historia--;
· Ejercita la capacidad de expresión y elocuencia;
· Afina la aptitud al análisis y la inclinación a la exactitud;
· Impulsa esa síntesis en el marco de una adquisición cognoscitiva, gracias a la cual pueden los alumnos darse cuenta de la complejidad de lo real y adoptar una visión crítica y una opción personal razonada.
Constreñida por limitaciones de tiempo, la enseñanza filosófica oscila, inevitablemente, entre dos polos: el uno es la transmisión enciclopédica de conocimientos; el otro es la docencia orientada a estimular la capacidad de análisis (ofreciendo un repertorio de nociones básicas, un campo de problemas y unos métodos de dilucidación y de inferencia con los que el alumno pueda pensar con discernimiento, asociar ideas de modo inteligente, estar precavido contra confusiones y sofismas, entender los textos, establecer correlaciones inferenciales adecuadas, encontrar argumentos y evaluar los que se le ofrezcan). Como en tantas cosas humanas, no hay solución perfecta; siempre hemos de contentarnos con algún punto de equilibrio y dosificación.

§3.-- Los argumentos de los anti-filósofos
Si la filosofía, por esas razones u otras similares, ha mantenido su presencia educativa a lo largo de varios siglos en los centros de enseñanza secundaria de los países cultos, a lo largo de las últimas 6 ó 7 generaciones los planificadores de la instrucción pública han estado sujetos a acometidas de los anti-filósofos.
A éstos últimos no les faltan argumentos: la filosofía no sirve para nada; la filosofía calienta el cerebro de los jóvenes con demasiadas preguntas sin respuesta nítida, y eso a una edad en la que lo que necesitan son pautas firmes de sus mayores; la filosofía embrolla todo, inventando sutilezas, dando vueltas, haciendo surgir cuestiones donde no las había; la filosofía carece de temática propia --y a lo sumo habría de cultivarse en plan de epílogo a otros saberes (lo cual estaría reservado a personas que hubieran ya completado su formación académica); la filosofía no aporta certeza alguna (y de ahí el sinfín de escuelas filosóficas que no se ponen de acuerdo en nada).
Desde tiempo inmemorial se han repetido alegaciones así; y en los tiempos memoriales se han esgrimido (con variaciones), una y otra vez, para oponerse a la enseñanza de la filosofía a los adolescentes y jóvenes en la fase educativa pre-universitaria. Se han juntado los prácticos, los tecnócratas, los fideístas (de una u otra obediencia) y otros que no caen bajo esas calificaciones pero a quienes también ha molestado el que se les abran excesivas cuestiones a mentes inmaduras.
Felizmente, una serie de circunstancias, o de milagros, han parado los golpes más duros. Y, cuando se perpetraban, las preces filosóficas o el buen sentido o la vergüenza acababan restaurando un cierto equilibrio, y se volvía a mantener la enseñanza filosófica, aunque fuera en posiciones modestas.
No voy a entrar aquí, evidentemente, en una refutación detallada de las cinco objeciones contra la filosofía que he mencionado un par de párrafos más atrás. Mas sí voy a dar un mentís global a esas acusaciones, u otras de parecido tenor, con una sencilla constatación empírica, comprobable por inducción: lejos de confirmarse el fundamento de tales críticas, de hecho quienes son excelentes en filosofía suelen ser personas con más aptitud práctica y más dotes de aprendizaje de temas difíciles, con más cualidades de convicción o aun de persuasión; y, así, a la postre, suelen acabar siendo mejores organizadores, abogados, administrativos, programadores, químicos, médicos, arquitectos, políticos, etc. La filosofía sirve para mucho, porque sirve para ser mejor; entre otras cosas, para ser más humano, que no es poco.
Se me objetará que esa presunta inducción la sustento en observaciones anecdóticas (y filtradas además por un prejuicio favorable). Sin duda es verdad. Sería menester un estudio sociológico con una inducción protocolizada según pautas de metodología rigurosa. Mas la evidencia empírica de quien esto escribe está ahí confirmada por numerosos datos. Y además eso se explica.
Todos argumentamos, porque argumentar es inferir y todos inferimos: todos pasamos de premisas a conclusiones. Pero (en general) lo hacen mejor quienes han estudiado lógica y pensamiento crítico. Todos profesamos unos valores. Pero esa profesión es, cæteris paribus, más razonada entre quienes han estudiado problemas de ética en la escuela de los filósofos. Todos tenemos una visión del mundo, una visión de nosotros mismos, de nuestra vida individual y colectiva --sin la cual nuestros planes carecerían de sentido. Pero más propenso será a tener una visión más cohesionada, reflexiva, inteligente y flexible quien haya tomado un conocimiento menos somero de las ideas filosóficas, de su evolución, de las grandes escuelas, de las opciones.

§4.-- Filosofía, libertad, opción personal
En una sociedad libre en la que queremos que los individuos y los grupos piensen y actúen en ejercicio de esa libertad --eligiendo cada quien sus ideales, sus proyectos, sus lineamientos, sus iniciativas, y cooperando con otros para el logro de sus metas lícitas (todo eso dentro de la doble regla de no abusar de los derechos propios y de respetar los ajenos)--; en una sociedad así no vale contra la filosofía la objeción de que abre más problemas de los que resuelve, de que deja las cuestiones sin solución, de que brinda alternativas sin indicar cuál sea la correcta.
Un profesor de filosofía no es un formador del espíritu juvenil; no es un adoctrinador. Se espera (aunque eso ha de ser libre de cada profesor) que tenga sus convicciones propias y no las oculte. Mas su labor docente es la de instruir: transmitir conocimientos y educar en prácticas de razonamiento lógico. Luego, --tomando en cuenta esos conocimientos y utilizando su propia capacidad de raciocinio, entrenada en esos métodos lógicos-- adoptará cada alumno sus propias opciones axiológicas, sociales, políticas, profesionales y vitales.
A diferencia de cualquier otra disciplina, la enseñanza filosófica es intrínseca y necesariamente plural, opcional, abierta a múltiples alternativas. No tiene por qué sumir en la perplejidad (aunque así suceda en ciertos casos); esa indeterminación de los resultados (que pasan por la opción personal) constituye, al revés, su grandeza. Es lo que hace de ella ars humanissima y el mejor bagaje intelectual para el individuo.
La filosofía sirve para eso sólo si se enseña. Es una enseñanza, no un adoctrinamiento. Una enseñanza:
· Con contenidos objetivos (en buena medida tomados de una historia de la filosofía, que es patrimonio común y que, en sus grandes líneas, es unánimemente reconocida por todos los estudiosos de la disciplina);
· Con argumentaciones y nociones acuñadas en esa tradición y cuya pertinencia y cuyo rigor son ampliamente aceptados en el medio académico (lo que no quita para nada la legitimidad del debate y aun de la polémica; polémica que carecería de sentido sin un fondo común, que no está fijado nunca, que es fluctuante, que se matiza y aquilata de maneras diferentes, pero que existe);
· Con referencias, textos, hitos, que tienen un valor universal (como pueden serlo Platón, Aristóteles, Descartes, Leibniz, Hegel, Russell y Quine);
· Con una pluralidad de métodos, pero dentro de un abanico de opciones y paradigmas en parte determinados por la tradición y sus ramificaciones, en parte por legítimas preferencias y por una diversidad de horizontes de intelección en el interior de la unidad filosófica. Así en filosofía no todo vale. Hay reglas laxas, pero reglas. Unos modos de argumentar son filosóficos; otros, rotunda y absolutamente no.
Cuando se confía al gremio de los filósofos una asignatura en los planes de estudio de la enseñanza secundaria (cualquiera que sea la denominación), se sabe que el profesor va a tener como marco de referencia la comunidad académica filosófica. En ésta no reina unanimidad de criterios (ni tiene por qué reinar). Hay escuelas, hay tradiciones. Hay estilos. Mas eso no impide la existencia de la comunidad.
Un profesor de filosofía puede ser de línea analítica o posmodernista, puede ser un neoescolástico o un frankfurtiano, puede ser muchas cosas (si bien la deontología profesional de la enseñanza lo obliga a enseñar con objetividad y ajustándose a la regla de, por encima de todo, transmitir conocimientos a sus alumnos). Esas opciones están enmarcadas en el ámbito filosóficamente reconocible en la comunidad, y siempre desde una común referencia a la también común tradición de la historia de la filosofía. Eso garantiza el carácter cognoscitivo y académico de tal docencia según pautas de rigor que le toca ir precisando a la propia comunidad académica filosófica.

§5.-- ¿Enseñar o inculcar?
Cuando una asignatura se sustrae al ámbito de la filosofía, viene abolida esa regulación, garantía de objetividad, rigor, contenido cognoscitivo y opción metodológica --dentro de un abanico de alternativas que gozan de buena reputación en uno u otro sector de la comunidad filosófica académica.
Si una asignatura extraída del ámbito filosófico se asigna a otro ámbito científico claro, será entonces éste el que marcará sus propias pautas. Si, por el contrario, queda en tierra de nadie, y encima carece de un perfil cognoscitivo académicamente controlado, entonces acabará siendo, probablemente, una materia sin más regla que la del todo vale, una materia de relleno, destinada al desprestigio y que no aportará prácticamente nada a los jóvenes.
Ése es el destino de la materia llamada `Educación para la ciudadanía', materia inventada para el curso 4º de la ESO (enseñanza secundaria obligatoria) y, al parecer, también para el bachillerato; la cual --si he entendido bien-- tendrá tareas de este tenor: transmitir valores que favorezcan la libertad personal, la responsabilidad, la ciudadanía democrática, la tolerancia, la justicia; conseguir que los alumnos adquieran una conciencia cívica responsable; fomentar entre ellos la igualdad efectiva de hombres y mujeres.
El meollo de ese planteamiento está en la idea errónea de la transmisión de valores.
Los valores no se transmiten, como tampoco se transmiten los hechos. Se transmite el conocimiento de los hechos. Mas, en el caso de los valores (y sin entrar aquí en debates metafísicos), ni siquiera es verdad que se transmita la adopción de valores.
El profesor no tiene esa tarea, porque eso sería adoctrinamiento, inculcación de valores: forzar al alumno a compartir los de la institución docente. Es más: el profesor es perfectamente libre de no profesar esos valores, de no amar la justicia ni la tolerancia ni la democracia ni la responsabilidad (o amar unos y no otros de esos valores, o jerarquizarlos de otro modo). Libertad de la que vendría privado, en cambio, con el enfoque inculcatorio del principio de transmisión de valores.
Eso puede parecer una cuestión de palabras; seguramente el legislador no suele redactar los preceptos legales con corrección lingüística (puede que por insuficiencia de su formación lógico-filosófica). Pero es muy importante porque indica la orientación de la reforma.
Se quiere una materia que imponga al alumno unas valoraciones --que son las estándar de la sociedad en que vive-- y que lo lleve a interiorizar --por un acto mental de adhesión (que no de opción)-- los cánones axiológicos que se le administran. Eso exige también unos profesores que impartan tal docencia con espíritu de disciplina ideológica, que comulguen con esos valores y actúen con el celo y el denuedo adoctrinativos que sean menester para alcanzar ese fin inculcatorio.
Así, tenemos una materia sin adscripción a ningún campo del saber académicamente reconocible, una materia indeterminada, en la que ninguna comunidad científica puede marcar una referencia válida de qué es y qué no es correcto. Pero, a la vez, una materia que --por su misma denominación y por las pautas exegéticas que nos brindan diversos fragmentos del proyecto de ley-- tiene un cometido inculcatorio que recuerda el que tuvimos que padecer bajo la infausta denominación de `Formación del espíritu nacional'.
Cierto que ahora ya no se trata del Imperio; ni de la vida como milicia vivida con espíritu acendrado de servicio y de sacrificio; ni de jerarquía, deber y honor. Pero, a diferencia de los valores de una tiranía, los de un régimen de libertad valen en la medida en que la opción sea libre.
Sólo hay tolerancia cuando la hay también para los intolerantes (siempre y cuando actúen dentro de la ley). Sólo hay libertad si disfrutan de ella también quienes no la quieren. Sólo hay una justicia libre si la opción por el valor justicia es eso: una opción --y no está prohibido no adherirse a ese valor, ni se somete a un lavado de cerebro a los jóvenes para que comulguen con él o le rindan pleitesía. Sólo hay una elección libre, personal, responsable a favor de una sociedad libre si, para sus adentros, cada quien es muy dueño de profesar otros ideales, de soñar con otra sociedad y si --de nuevo, por los cauces legales y con los límites que marca la ley-- le es dado predicar la alternativa que él acaricia, sea la que fuere.
Para que nuestros jóvenes ofrezcan razones a favor de su opción; para que (como esperamos muchos) opten por los valores de libertad, igualdad y fraternidad como una elección sabia, inteligente, deliberada; para que sepan qué alternativas hay, qué grandes sistemas de valores, qué motivos han tenido unas u otras sociedades humanas para abrazar uno u otro complejo valorativo; para todo eso necesitan los conocimientos y los métodos de inferencia lógica que sólo proporciona la docencia filosófica.

§6.-- Asignatura mostrenca
También sale mal parado el diseño, en el Bachillerato, de una nueva asignatura obligatoria para las ramas de Artes y de humanidades y ciencias sociales, a saber: la de Ciencias para el Mundo Contemporáneo. A cambio se suprime la filosofía como materia obligatoria. O sea: se sustituye el estudio de los contenidos filosóficos por el de una olla podrida de todas las ciencias (o ¿cuántas de ellas?) para el mundo contemporáneo.
Supone uno que todo lo que se enseña a un alumno se le enseña para el mundo contemporáneo, que es aquel en que va a vivir. También la educación física y la lengua castellana serán para el mundo contemporáneo (no se lo va a ejercitar en gimnasia griega o en el arte del torneo, ni se le va a enseñar el castellano del Poema de Mío Cid).
Pero ¿cómo enseñarle (para el mundo contemporáneo --como si pudiera ser para otro), en una asignatura: física más química más sociología más lingüística más botánica más astronomía más anatomía, etc --todo junto, o un producto destilado de todo eso, seleccionado con algún criterio siempre la mar de problemático? ¿De qué sirve esa miscelánea?
A esos bachilleres, por consiguiente, se les impartirá una materia inculcatoria de los valores asumidos por la sociedad en que viven más una pincelada de cultura científica, siendo ese dúo de pseudomaterias lo que vendrá a sustituir a la filosofía.
En la reforma proyectada, al parecer, se suprime la materia de historia de la filosofía como obligatoria, y sólo será obligatorio un curso de filosofía para la rama de ciencias y tecnología. Lo cual mucho se teme quien esto escribe que sea una muestra de que se está vehiculando un mensaje de que la única modalidad seria es la B (ciencias y tecnología).
Me alegro mucho de que al menos esos bachilleres científicos alcancen a ver algo de filosofía (aunque sea poco); estoy seguro de que lo que puedan vislumbrar les será de inmenso provecho intelectual en su vida profesional y personal. Mas a los demás (que tienen también su puesto en nuestra sociedad) se los despoja de ese bagaje. (No vale objetar que la filosofía persiste como asignatura optativa; si eso es así, estamos hablando de alumnos que aún no tienen base cognoscitiva, observacional o inferencial alguna para optar o no por algo tan medular como la filosofía.)

§7.-- Conclusión
Deseo que este artículo resulte inútil porque los decisores públicos se hayan percatado entre tanto del desatino culturicida que sería dar una aprobación definitiva a ese proyecto de cuasi-supresión de enseñanzas éticas y filosóficas en la secundaria y el bachillerato.
Pero, por si acaso, espero que mis argumentos hayan contribuido algo a que se actúe con sensatez.

[NOTA 1_1] Los argumentos desarrollados en este ensayo deben mucho a las aportaciones de la Profesora Carmen Ballesta Andonaegui. También se han inspirado en escritos de Juan Manuel Ferrer Durá y Manuel Ferrero Villar, así como en un informe elaborado bajo la presidencia del Prof. Michel Fichant, de la Universidad de Paris IV, de diciembre de 2004. (V. www.eduscol.education.fr/D0016/consultation_ProgPhilo.pdf.)
[NOTA 1_2] Yo, Lorenzo Peña, declaro que este ensayo es de mi propiedad intelectual. Autorizo su libre reproducción por cualquier medio, con o sin ánimo de lucro, siempre que se preserve la integridad y exactitud del texto (incluida esta nota), y no se funda éste con otros (aunque sí se puede yuxtaponer a otros, con tal que haya alguna demarcación clara).

En apoyo a nuestras reivindicaciones y a los compañeros y compañeras que estarán bajo la lluvia delante del MEC, citemos a la UNESCO

En apoyo a nuestras reivindicaciones y a los compañeros y compañeras que estarán bajo la lluvia delante del MEC, citemos a la UNESCO Bueno, hoy ha llegado el día de la concentración...

Creo que podemos ayudar mandando nuestros correos a todo responsable del MEC, del Parlamento, de los sindicatos, de los partidos que podamos.

Y creo que podemos hacerlo recordándoles que la UNESCO promueve la enseñanza de la Filosofía como base de la democracia y la autonomía de las personas, posibilitadora de un análisis independiente de la problemática social, etc.;

recordándoles que la UNESCO defiende y promueve la enseñanza de la Filosofía en Secundaria por parte de profesorado formado específicamente para ello, etc.,como se puede ver en el INFORME DEL DIRECTOR GENERAL RELATIVO A UNA ESTRATEGIA INTERSECTORIAL SOBRE LA FILOSOFÍA, recogido en el Documento 171 EX/12 del Comité Ejecutivo.

De hecho podríamos enviarles ese documento o el enlace al mismo (en el enlace anterior podéis leerlo completo y bajarlo en pdf).

O podemos mandarles la declaración que se recoge en el anexo II de dicho documento y que copio a continuación:

DECLARACIÓN DE PARÍS EN FAVOR DE LA FILOSOFÍA

Nosotros, los participantes en las Jornadas internacionales de estudio sobre “Filosofía y democracia en el mundo” organizadas por la UNESCO en París los días 15 y 16 de febrero de 1995,

Señalamos que los problemas de que la filosofía se ocupa son los problemas universales de la vida y la existencia humanas;

Creemos que la reflexión filosófica puede y debe contribuir a la comprensión y la orientación del quehacer humano;

Consideramos que la práctica de la filosofía, que no excluye ninguna idea del libre debate y se esfuerza por establecer definiciones exactas de los conceptos utilizados a fin de comprobar la validez de los propios razonamientos y efectuar un examen riguroso de los ajenos, permite a todas las personas aprender a pensar con independencia;

Hacemos hincapié en que la enseñanza de la filosofía estimula la apertura mental, la responsabilidad civil, el entendimiento y la tolerancia entre las personas y los grupos;

Insistimos en que la educación filosófica, al inducir a la independencia de criterio, la reflexión y la resistencia a las diversas formas de propaganda, prepara a todas las personas a asumir sus responsabilidades ante las grandes cuestiones del mundo contemporáneo, especialmente en el plano ético;

Confirmamos que el fomento del debate filosófico en la educación y la vida cultural constituye una aportación primordial a la formación de los ciudadanos al poner en ejercicio su capacidad de juicio, que es fundamental en toda democracia.

Así pues, comprometiéndonos a hacer todo lo que podamos en nuestras instituciones y en nuestros países respectivos para lograr estos objetivos, declaramos lo siguiente:

Todo individuo debe tener derecho a dedicarse al libre estudio de la filosofía bajo cualquier forma y en cualquier lugar del mundo;

La enseñanza de la filosofía debe mantenerse o ampliarse donde ya existe, implantarse donde aún no existe y ser nombrada explícitamente con la palabra “filosofía”;

La enseñanza de la filosofía debería ser impartida por profesores cualificados e instruidos específicamente a tal efecto y no estar supeditada a consideración económica, técnica, religiosa, política o ideológica alguna;

Aun manteniendo su autonomía, la enseñanza de la filosofía debería vincularse en la medida de lo posible a la formación académica o profesional en todos los campos;

A fin de impartir educación filosófica a adultos se fomentará la distribución de libros accesibles por la lengua en que estén editados y por su precio de venta a un amplio público lector, la producción de programas de radio y televisión y de cintas audio y vídeo, el uso con fines educativos de todo tipo de tecnología audiovisual e informativa, el fomento de múltiples situaciones en las que se celebren libremente debates y todo tipo de iniciativas encaminadas a proporcionar al mayor número de personas posible conocimientos básicos sobre cuestiones y métodos filosóficos.

Las instituciones de investigación y enseñanza deberían perseguir y respaldar el conocimiento de los planteamientos filosóficos de las distintas culturas, la comparación de lo que cada una puede aportar y el análisis de lo que las acerca y lo que las separa;

La filosofía, en tanto que libre actividad de indagación, no puede establecer juicios definitivos y fomenta el respeto de las convicciones individuales, pero, en ningún caso, a riesgo de negar su propia naturaleza, deberá aceptar doctrinas que denieguen la libertad ajena, afrenten la dignidad humana o siembren la barbarie.

Documento del Consejo Ejecutivo de la UNESCO 171 EX/12, Anexo II

Bueno, creo que la UNESCO aquí es un buen aliado, ¿no?

Carlos

Dos nuevas iniciativas para la defensa de la Filosofía

Dos nuevas iniciativas para la defensa de la Filosofía La conocida web BOULESIS ha propuesto una iniciativa interesante: una recogida de firmas virtual para demostrar la magnitud del desacuerdo con el tratamiento que hace el Anteproyecto de la LOE a la Filosofía...

Por otra parte, hay una nueva página en la red que está promoviendo la construcción colectiva de un MANIFIESTO EN DEFENSA DE LA FILOSOFÍA EN LA ENSEÑANZA NO UNIVERSITARIA.

BIENVENIDAS ESTAS DOS NUEVAS INICIATIVAS EN DEFENSA DE LA FILOSOFÍA.

CP