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DIDÁCTICA de la FILOSOFÍA

Una propuesta breniferiana

Una propuesta breniferiana

Una propuesta de adaptación del taller de diálogo al espacio cronológicamente reducido y normativamente regulado de la clase.

Todos los que conocemos y hemos trabajado con Óscar Brenifier hemos coincidido en señalar cuan a menudo el sistema educativo olvida que el aprendizaje de la vieja disciplina socrática tiene su núcleo en el “filosofar”. Los estudios académicos de filosofía en la enseñanza secundaria y, sobre todo, en la universidad, sustituyen el ejercicio público de la reflexión y el diálogo por el aprendizaje memorístico de la historia del pensamiento. Lejos de mí cometer un error también antiguo y denostar esta venerable facultad de la memoria, sin la cual tampoco es posible el conocimiento. Pero, precisamente porque tenemos memoria, no podemos olvidar tampoco ni a Sócrates ni a Kant. Y no podemos olvidar la apuesta decisiva de ambos por el “filosofar” frente a la “filosofía”. También Óscar Brenifier habla de la reducción historicista como de la “corrupción de la filosofía”, algo que nuestras instituciones académicas vienen padeciendo hace un par de siglos. De ahí su apuesta decisiva por recuperar la práctica socrática en el espacio de la clase de filosofía.

Hasta aquí la doctrina, y está bien. Pero el espacio de la clase es un espacio cronológicamente reducido y normativamente regulado por la programación. Dura un tiempo escaso para sacar partido de los grandes debates o para dejar que estos se produzcan al azar. Y no pueden descuidarse en ella (no deben hacerlo al menos los funcionarios docentes) los compromisos adquiridos entre el profesor y las autoridades educativas, compromisos que se atañen a la obligatoria explicación de un programa legalmente aprobado y también a la obligatoria evaluación y calificación del aprendizaje de su contenido.

Mi propuesta viene por tanto a tender, en la práctica docente real, un puente entre la “filosofía” y el “filosofar”, entre las necesidades académicas de aprendizaje programado y la enseñanza del análisis y la conceptualización, entre la calificación de lo aprendido y su cuestionamiento y problematización, es decir, entre lo institucional y lo sustancial. Y consiste en organizar microdebates con aplicación académica.

Se selecciona para ello un tema del programa y en él un concepto que de juego para la reflexión. Si el tiempo real de la clase son 50 minutos no conviene debatir sobre más de un concepto. No habrá tiempo para sacar provecho de más. Pero ha de seleccionarse uno de los conceptos nucleares del tema por cada sesión o clase. También si la clase es numerosa, sobre la treintena de alumnos, es útil entresacar de ella un grupo voluntario de interlocutores (entre cinco y diez por sesión) permaneciendo el resto como “oyentes” hasta que llegue su turno de interlocución en otra sesión próxima, ya que los interlocutores irán rotando para que todos puedan participar varias veces a lo largo del curso. A este grupo de oyentes puede pedirse hacia el final de la clase que planteen comentarios, preguntas a los participantes, síntesis etc. respecto de todo lo acaecido en el diálogo. También se puede pedir que eso se haga por escrito. Tanto el trabajo de interlocución como el de escucha reflexiva pueden evaluarse.

El procedimiento es tal como sigue. El profesor-animador inicia el debate seleccionando un número de preguntas-guía que no serán, dado el tiempo con el que se cuenta, más allá de tres o cuatro. Estas preguntas deben proponerse una a una, porque iniciada la discusión con la primera, las otras pueden ser matizadas o variadas alterando su orden. Exponerlas todas de golpe dirigiría en exceso el debate y restaría libertad al ejercicio de la discusión crítica por parte de los alumnos, que han de ser los verdaderos protagonistas. De otra manera, no desarrollarían sus capacidades críticas y su autonomía reflexiva.

Las tres preguntas (el número es lo de menos, no pueden ser muchas dado el tiempo) versarán sobre el concepto clave del tema programado y las conclusiones consensuadas se convertirán en material evaluable para posibles ejercicios escritos. Obviamente, el profesor velará por su buen sentido y pertinencia. Mi experiencia personal es muy positiva en esta dirección. Si se consigue un espacio adecuado para el ejercicio de la razón, las conclusiones de estos debates inciden directamente en el contenido programado, con la ventaja del procedimiento práctico por el que han sido obtenidas. El profesor-animador puede, en todo caso, corregir su redacción para darles la forma más adecuada.

También la experiencia me hace señalar cuáles creo son los dos problemas fundamentales que pueden darse en el curso de estos micro-debates. En primer lugar la personalización de la diatriba, sobre todo su dualización. Hemos de evitar a toda costa debates personales con abuso de intervención por parte de ciertos interlocutores más hábiles, acaparadores, inspirados o polémicos. En segundo lugar, la “desconexión” de los no participantes, que hay que vigilar de cerca sobre todo en el caso de aquellos alumnos menos dispuestos a abandonar el viejo modelo magistral, modelo que no ha de considerarse enemigo u opuesto al taller de diálogo en clase, sino complementario de este modelo dialógico, porque siempre el profesor puede recurrir a él cuando lo estime oportuno para precisar, informar, corregir etc.

De manera que el profesor-animador propone las preguntas adecuadas, ordena los turnos, evita los “encastillamientos” de los alumnos, señala las posibles contradicciones, vigila el tiempo, promueve los consensos teóricos y valora académicamente el trabajo de interlocutores y “oyentes”. Los alumnos dialogan y descubren en el ejercicio de la razón el contenido nuclear de los temas del programa, consensuando tras el debate el contenido teórico de estos. El resultado es una mayor implicación en el proceso de aprendizaje, un papel más activo del alumnado, un interés más vivo en la materia, un disfrute mayor en el discente y un mejor aprovechamiento de su trabajo para el docente.

Probadlo.

Luis F. Navarro (luiscorreo@telefonica.net)

Yo, de mayor quiero ser... sabio

...como nuestro entrañable Portillo.
Nos hacen falta docentes así. A mí por lo menos me hace mucha falta,
para no "contaminarme" de tanta apatía, de tanto victimismo, de tanta inercia...
y contagiarme
de su entusiasmo (recordemos la etimología),
de su optimismo,
de su ilusión...
No me resisito a citarle.


"...He visto que en los centros donde el profesorado se pone de acuerdo y se pone en marcha la situación mejora, y que en los centros donde el profesorado se inhibe o se deja vencer por las circunstancias la situación empeora.
En cada caso, en cada centro, el profesorado tendrá que ver lo que hay que hacer (y lo que se puede hacer, tampoco hay que pretenderlo todo y quemarse porque no se ha conseguido).
Lo que es indudable es que hay que hacer algo, que todos debemos hacer algo para mejorar o, al menos, no empeorar."

G.A.

¿Cómo lo hacemos?

Según algunos, ya las disciplinas que estudiamos y que se suponen que debemos enseñar no llegan, no interesan, no valen. Más de uno ha firmado el acta de defunción cultural para la Filosofía y para la Ética, con lo que todo eso supone.

Según otros, debemos tener mucho cuidado con lo que decimos, porque no deberíamos adoctrinar al alumnado en XXXXX (póngase aquí lo que sea preciso, dependiendo de la ideología del crítico paralizador).

Hay incluso quien niega que debiéramos haber existido nunca, declarándonos inútiles totales para la educación para un mundo en el que ya nada tiene sentido... ni tiene que tenerlo.

Es más, cuando algunos de nosotros se dedican a buscar nuevos caminos que, de la experiencia de siglos, extraigan capacidades útiles que enseñar y compartir, hay una oposición contradictoria con todo lo anterior que clama que todo eso no es Filosofía, sino simple didáctica, terapia pseudopsicológica o simplemente un timo mediático para recuperar la actualidad y estafar al personal.

Por último, y no es poco, podemos tener serias sospechas de que nuestro papel en el nuevo sistema educativo español va a ser confuso y limitado.

Hay que ponerse las pilas.

Nos vemos en los comentarios.


Prof. Portillo

Llegan los cafés filosóficos (Jejeje, han tardado en enterarse)

Llegan los cafés filosóficos (Jejeje, han tardado en enterarse)

La filosofía ha dado el salto a la calle. Cafés, vinos y asesores de pensamiento tienen gran éxito porque ayudan a afrontar los problemas de la vida.

Fuencisla Muñoz
24/04/06
Son las diez y media de la mañana y un grupo de personas llega con puntualidad británica a la sala infantil de la Biblioteca Pública Chamartín, en Madrid. Es la tercera edición, en esta biblioteca, del café filosófico que dirigen Juan Carlos Alonso y María Luisa Cabrejas, de la Asociación Española para la Práctica y el Asesoramiento Filosófico (Asepraf). La entidad intenta conseguir que esta disciplina, hasta ahora encerrada en el ámbito académico, tome de nuevo las calles y las plazas públicas, como ocurría en Grecia en tiempos de Sócrates. No es la primera vez para la mayoría de los asistentes al café filosófico. Para Enma es la tercera y confiesa estar encantada; Javier y Marisa son auténticos incondicionales y acuden a todas las que pueden.Hoy el tema propuesto es el miedo.Todos participan y escuchan con atención: alguien recuerda los miedos infantiles, otro plantea el miedo a la muerte... pero, ¿también hay miedo a vivir?, pregunta Juan Carlos. ¿Es genético? Los miedos son aprendidos contesta Enma.“La muerte no me asusta, pero sí el dolor o la pérdida de calidad de vida”, comenta otra persona. María Luisa recuerda una frase de Platón “vivir es aprender a morir”. Las ideas y las dudas se suceden con el entusiasmo de todos.

Predisposición.
Juan Carlos y María Luisa explican cómo en los cafés que dirigen tratan de huir del diálogo entendido como confrontación: “Intentamos poner el acento en la investigación en conjunto, en la indagación, en profundizar alrededor de un tema, en la capacidad para escuchar al otro y para cuestionarte tus propias creencias, no para negarlas, simplemente se trata de tener cierta predisposición para someterlas a examen”.

Hace más de un año que los cafés filosóficos se pusieron en marcha en Madrid en algunas librerías y bibliotecas públicas con un éxito sorprendente, las listas de espera para participar en cada una de las reuniones dan fe de ello.“A mí no me sorprende que tengan éxito –dice Marisa– porque responden a una necesidad tremenda de la sociedad, a lo mejor la gente no puede ponerlo en palabras, pero cuando llegan dicen: ‘¡Esto es lo que estaba buscando!”.

Con una copa de vino.
El padre de la idea fue el filósofo francés Marc Sautet, que la puso en práctica en 1992 en el café parisino El Faro, cerca de la plaza de la Bastilla. Ahora Francia cuenta con casi 300 cafés filosóficos y la idea se ha extendido por todo el mundo. Barcelona y Sevilla también albergan este tipo de reuniones. Sevilla además tiene el privilegio de ser el único lugar donde además de café tienen vino filosófico. Cada quince días un grupo de gente se reúne en Castilleja de la Cuesta para disfrutar con la presentación de un vino y al mismo tiempo mejorar, a través del diálogo, su capacidad de pensamiento.“Los que acuden son gente de a pie que tiene determinadas inquietudes, se trata de razonar y todo el mundo puede hacerlo. Los filósofos estamos interesados en poner en funcionamiento esa capacidad, ir un poco más allá de la opinión para que la gente argumente”, comenta José Barrientos, coordinador del VIII Congreso Internacional de Filosofía Práctica que acaba de celebrarse en Sevilla y organizador de estas reuniones.

La Asociación de Filosofía Práctica de Cataluña (AFPC) organiza también desde hace más de un año en los clubes Sant Jordi de Barcelona, en colaboración con La Caixa, los Momentos para vivir, un tipo de café filosófico especialmente dedicado a la gente mayor. Jaume Puigferrat, director de la AFPC, explica cómo en estas reuniones lo importante no es la sabiduría académica que pueda tener la gente sino sus experiencias “para, a partir de ellas, ver o dar luz sobre el tema en cuestión, por eso cualquier nivel de formación es válido. Los temas estrella son la felicidad, el amor, el enamoramiento o la existencia de Dios y todos responden a tres preguntas básicas: ¿Qué somos? ¿Qué hacemos? ¿Hacia dónde vamos?”.

Filósofos asesores.
Diez años antes de que se pusieran en marcha los primeros cafés, el filósofo alemán Gerd B. Achenbach abría la primera consultoría filosófica. Mónica Cavallé, presidenta de la Asepraf y autora del libro La filosofía como terapia, explica lo que es un asesor filosófico: “Es un licenciado en Filosofía que ha recibido un entrenamiento para ofrecer un espacio de reflexión dialogado, tanto con grupos como con individuos y que te orienta a planificar retos existenciales, dudas, crisis o situaciones personales. Partimos del hecho de que en muchos conflictos que provocan sufrimiento está latente un problema filosófico. Pero no pretendemos sustituir a la psicoterapia ni a la psiquiatría. Es más, si vemos que alguien necesita ese tipo de abordaje le remitimos al profesional que corresponda”.

La vicepresidenta de la AFPC, Rayda Guzmán, asegura que los temas más habituales que trata en su consultoría son los problemas de pareja y en segundo lugar, los de índole existencial: “Es gente que ha pasado por psicólogos, por psiquiatras, medicados con ansiolíticos pero que consideran que su gran problema no es cómo se sienten sino que no tienen un proyecto de vida, su vida ha perdido sentido.Y yo siempre les digo que no levito, ni hago milagros, ni doy soluciones mágicas, pero que si están dispuestos a pensarse su propia vida, pues adelante”.

José Barrientos asegura que un asesor filosófico tiene dos misiones: “Una, ayudarte a pensar, y otra, mejorar tu pensamiento”. Por su consultoría sevillana han pasado jóvenes con problemas de identidad sexual, víctimas de la violencia de género y ancianos con un cáncer terminal que no saben cómo enfrentarse a la enfermedad y a la propia muerte. Mónica Cavallé resalta que las consultas no tienen un carácter de recetario ya que “las ideas que te llegan son las que tú mismo alumbras. Es un proceso en el que se hace pensar a la persona mediante preguntas o sugerencias, haciéndole ver sus contradic-- ciones y sus conexiones ocultas para que termine dando respuestas propias. No se trata de dar respuestas prefabricadas”, asegura.

Las empresas se apuntan. ¿Se imagina hablando con sus compañeros de trabajo sobre qué es la felicidad? Pues ya es posible en los cursos que imparte Praxis. Según Jaume Puigferrat, director de esta consultoría, hasta el momento han trabajado con empresas de entre 50 y 250 trabajadores y de todos los sectores: desde el textil hasta los servicios. En su opinión, los empresarios están cambiando el chip y cada vez se dan más cuenta de que dependen de los recursos humanos.“Los que nos buscan comprenden que están dirigiendo un equipo de personas y no de robots. El asesoramiento puede ser particular, a cargos intermedios y superiores. En este caso se les da un marco en el que sus inquietudes, sus problemáticas más internas, que a la vez influyen en su actividad, salgan a la luz”. Pero en Praxis también dan cursos colectivos sobre distintos temas en forma de diálogo socrático, en grupos de siete u ocho personas como máximo y agrupados por departamentos. Se imparten lo mismo a los comerciales como a los que trabajan en el almacén y pretenden “ser una dinamización que desbloquee, cambie y oxigene la vida cotidiana en el trabajo de la empresa”. La experiencia de Jaume Puigferrat con estos cursos es altamente positiva y confiesa que aunque al principio la gente suele tener una actitud bastante escéptica, después el diálogo suele ser muy abierto e incluso hay problemas de falta de tiempo.“La gente no quiere terminar porque no es el típico curso rollo. Los temas van directamente a lo más hondo de la persona y todo el mundo se puede sentir implicado”. Eso sí, las empresas exigen una cláusula de confidencialidad y no sueltan prenda para no dar pistas a la competencia sobre cómo solucionan sus conflictos. ¿Será que funciona?

Para una cabal lectura del artículo remitimos a su edición impresa y/o digital revista tiempo o wwww.tiempodehoy.com

Colgado por Samuel Izquierdo

Muchos y distintos

Sólo voy a hablar de un libro (y poco). Él se presenta sólo.

El contenido:

7 Prefacio
17 Agradecimientos
21 1. Introducción. Sobre el uso y el abuso de la cultura.
59 2. Nous et les autres (Nosotros y los otros). ¿El universalismo es etnocéntrico?
95 3. ¿De la redistribución al reconocimiento? El cambio de paradigma en la política contemporánea.
145 4. El multiculturalismo y la ciudadanía de género.
179 5. La democracia deliberativa y los dilemas multiculturales.
239 6. ¿Quienes somos nosotros? Los dilemas de la ciudadanía en la Europa actual.
289 7. Conclusión. ¿Qué hay más allá del Estado-nación?

301 Bibliografía
317 Índice analítico

Seyla Benhabib
Las reivindicaciones de la cultura
Igualdad y diversidad en la era global

Buenos Aires, Katz Editores, 2006

Creo que puede ser una buena fuente para el debate y la reflexión.

Percepciones de la Filosofía en el Bachillerato

"Entre las maravillas para olvidar estaba la Historia de la Filosofía, es que me puedo imaginar dentro de 400 años que les hagan estudiar a los chavales del futuro los pensamientos de los filósofos de la antigüedad hasta los actuales, pasando por el nuevo estilo filosófico bloguero del siglo XXI. Menudo rollo patatero y pérdida de tiempo. Como curiosidad, me parece estupendo, pero que trataran de hacérmelo memorizar.. es que podía conmigo. Por eso en aquel examen manifesté mi total desacuerdo a tener que estudiar “Historia” habiendo elegido la opción de ciencias, a lo que el profesor me dijo que ¿de qué iba a vivir él si no fuera así?. Sin embargo, en Filosofía, en BUP, donde enseñaban a pensar y razonar, saqué sobresaliente…"
La ceci, en su blog cecilidades, en su post las inutilidades que tenemos que estudiar, nos ilustra un poco sobre cómo pueden ver las disciplinas que impartimos (hace un poco antes del texto de esta cita un comentario apreciativo de la Ética). Si leéis un poco su bitácora os daréis cuenta que no es una inútil ni mucho menos. Creo que esto debería hacernos pensar. Ayer publiqué algo sobre esto en mi bitácora, pero creo que este es mejor sitio para la discusión.
¿Qué hace que una persona intelectual y vitalmente activa considere una materia educativa de este modo?

He encontrado otra bitácora "Didáctica de la Filosofía"

A través de la lista de correos FILONINOS de REDIRIS, me ha llegado la dirección de una bitácora llamada Didáctica de la Filosofía... ¡y no es esta!

Merece una visita, o muchas, y una lectura atenta.

CP

Terribles divorcios educativos

Por ejemplo, entre lo académicamente relevante, lo vitalmente interesante y lo profesionalmente útil.

También entre lo personalmente satisfactorio y lo efectivo para la calificación.

¿Alguien plantea otro?

Reserva natural

Hoy voy a una reserva natural, osea, a un zoo abierto. Un buen motivo de reflexión para la clase de ética: ¿zoo o parque abierto?, ¿hay alguna diferencia?, ¿es lícito traer animales de otros climas y lugares para exhibirlos? Y, a partir de ahí, ¿derechos de los animales?, ¿crítica pseudoheideggeriana a la "actitud impositiva ante los bichos/entes"?...

Y, ¿por qué no? Revisión ética y política. En los últimos días se ha estado hablando de equiparar los derechos de los grandes simios a los de los humanos. Pero no ha sido en el aula de ética, sino en instituciones políticas. ¿En qué términos debería recogerse legalmente el cuidado de los animales: protección o derechos?, ¿tiene sentido hablar de derechos de los animales cuando aún estamos como estamos los humanos?, ¿es algo a tratar paralelamente?, ¿hay conflictos entre las necesidades humanas y los pretendidos derechos de los animales?, ¿en qué términos deben resolverse?

Podemos desarrollar esto. Servirá, además de punto de partida para muchas reflexiones y exigirá plantearse otras (humanidad y derechos, definición de humanidad, definición de derechos frente a otros modos de protección legal, carácter moral y ético de los derechos, no sólo político...)

CP

Analizar un problema (por Martha Boeglin)

Analizar un problema (por Martha Boeglin)

Como veréis, hace falta a veces tiempo para poder reconocer el problema de fondo. Hay que saber distinguirlo del síntoma (la parte visible del iceberg). Es solamente cuando el problema de verdad se identifica, cuando podéis formularlo -definirlo- y proceder a un análisis.

Para hacer esto, es importante identificar tanto las causas como los efectos. Un estudio de caso, como punto de partida, al comienzo, puede ilustrar vuestro análisis, puede ser útil.

Procurad siempre establecer una relación entre el estudio de caso y vuestro análisis: sea que ilustréis un análisis con un caso concreto -hará falta vigilar que el caso sea una ilustración de vuestro análisis y no de otro problema; sea que partáis de un estudio de caso para analizar un problema -prestando atención, en detrimento del caso concreto, a poner en evidencia los elementos que recuperáis en vuestro análisis de un modo más abstracto.

En general, un análisis de problema, si está bien realizado, os permite obtener una solución o los elementos para responder. Así no hace falta comenzar directamente en el análisis, podéis tratarlo o no.

Podéis, por ejemplo, utilizar el esquema de arriba para separar bien unas etapas de otras.

Podéis analizar el problema en los dos sentidos: comenzando por la definición del problema, lo analizado, para ilustrar vuestro propósito por un estudio de caso; tomando un estudio de caso concreto para pasar a un nivel de abstracción que os conducirá a la definición del problema.


Martha Boeglin, Lire et rédiger à la fac. Du chaos des idées au texte estructuré,
Paris, L’Etudiant, 2005, pp. 154-5

(traducción: CP. Los defectos del texto son imputables al traductor).

Ya han publicado la nueva LOE en la página del MEC

Ya han publicado la nueva LOE en la página web del MEC. Tienen todavía que publicarla en el BOE. La Filosofía y la Ética quedaron como las dejamos el pasado verano, en las promesas que nos hicieron y en el proyecto que redactaron para llevarlo al Congreso. Ahora viene la segunda parte que ya hemos recordado varias personas en distintos lugares: el contenido de los currículos de las materias. Ya tienen que redactarse y publicarse los reales decretos de mínimos. Poco después saldrán los decretos de las comunidades autónomas. ¿Vamos a estar callados esperando?
CP

Fin del VIII Congreso Internacional de Filosofía Práctica

Fin del VIII Congreso Internacional de Filosofía Práctica

Terminó el VIII Congreso Internacional de Filosofía Práctica, celebrado en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Sevilla. Intenso, variado, con todas las tendencias representadas, ha sido un congreso caracterizado por la abundancia de talleres con participación muy activa del público, como no podía ser menos en un encuentro de filósofos prácticos. A vuelapluma, destaco las intervenciones de Peter Raabe, del University College of the Fraser Valley (Canadá), Ran Lahav, de la Universidad de Haifa (Israel), y Lou Marinoff, del City College (Nueva York, USA).

Raabe presentó el programa de estudios del semestre que imparte para la formación de consejeros filosóficos en Fraser Valley (Philosophy for Counsellors, o, mejor, Philosophy as Philosophical Counseling) y ofreció un panorama de los temas y lecturas del curso, permitiendo su discusión pública. Peter Raabe comienza en este curso hablando del razonamiento y de las destrezas reflexivas y continúa con la filosofía del ser humano (analizando nuestra naturaleza), la metafísica (qué es y qué no es real), la epistemología (las fuentes del conocimiento), la filosofía moral (proponiendo estrategias de vida ética y centrándose en la ética aplicada funcionando en situaciones de vida real), la filosofía de la religión (la filosofía y Dios), la filosofía política (el poder, el conflicto y la cooperación), el feminismo (mujeres y hombres como iguales pero diferentes), el significado de la vida, la normalización social etc. Pero cada uno de estos tópicos, en lugar se ser expuestos teóricamente, se analiza a partir de la consideración de casos prácticos de consulta filosófica, de conflictos humanos reales. Fue en esto, especialmente, en lo que centró su taller.

Ran Lahav, en su ponencia, propuso para la discusión, una distinción entre la filosofía práctica, entendida como resolución de problemas (terapéutica), y como búsqueda o, como él prefiere llamarla, "visión de la sabiduría", inclinándose, en su caso, por explorar esta antigua vía, más original y estrechamente relacionada con la esencia de la disciplina (filo-sofía). Por ejemplo, es diferente si un consejero filosófico habla del amor con alguien que padece las consecuencias de un corazón partido con vistas simplemente a reconfortarlo o si busca con él, en una conversación filosófica, la comprensión más profunda posible del significado del amor. Estos son los dos caminos principales en los que resume toda la variedad del panorama intenacional actual de la filosofía práctica.
Realizó Lahav, además, un taller de filosofía contemplativa, y anunció el segundo retiro internacional a celebrar en Vermont (USA) en agosto de este año. El taller de Ran Lahav es un taller de meditación más o menos clásico acompañado del empleo de textos filosóficos, no para el análisis o el cuestionamiento -insistió el filósofo israelí- sino para inspirar la búsqueda interior de lo maravilloso, de la sabiduría.

Lou Marinoff, el filósofo canadiense del City College neoyorquino, mundialmente famoso por sus best-sellers “Más Platón y menos prozac” y “Pregúntale a Platón” (The big questions), impartió un taller de análisis de casos reales de consulta filosófica, donde no sólo él, sino muchos de los asesores filosóficos participantes pusieron en común sus experiencias. Marinoff dictó también una interesante conferencia centrada en uno de sus tópicos preferidos: la cuestión profesional y la demarcación de los distintos ámbitos del diálogo terapéutico. Así, dominando, como hace con maestría, los recursos retóricos, rico de gestos y matices de voz, pudo complacer al auditorio distinguiendo entre la filosofía, la psicología y la psiquiatría. Como presidente de la APPA (Asociación americana para la filosofía práctica), se centró en las cuestiones (más bien problemas) legales relacionadas con el ejercicio de la asesoría filosófica en los Estados Unidos.

También fue muy destacable, entre los talleres, el que desarrolló Óscar Brenifier, el filósofo francés, maestro del diálogo socrático, que ofreció consulta pública y un muy nutrido repertorio de intervenciones en otros talleres del congreso. También el de Martha Boeglin, que añade a sus talleres de escritura filosófica, una técnica de trabajo con conceptos a partir de su plasmación material en esculturas de barro y que ha desarrollado con éxito en el ámbito de la filosofía para niños. O el muy original "Taller de duelo" realizado por el psiquiatra y filósofo Mariano Betés de Toro.

Nuestro agradecimiento al grupo ETOR, a toda la organización y, especialmente, a José Barrientos y a nuestro compañero Gabriel Arnáiz por el fructífero trabajo que nos ha permitido vivir en Sevilla una experiencia intelectual de primer orden.

Luis F. Navarro (luiscorreo@telefonica.net)

José Moral presentó la Asociación Andaluza de Filosofía para Niños

José Moral presentó la Asociación Andaluza de Filosofía para Niños

Coincidiendo con la finalización del curso de Óscar Brenifier, Jose Moral presentó entre nosotros la Asociación Andaluza de Filosofía para Niños, de la que es su presidente. José Moral nos animó a trabajar con el programa de Lipmann, que edita Ediciones de La Torre (www.edicionesdelatorre.com), y nos hizo una pequeña demostración de cómo se trabaja con él. Un programa que pretende proporcionar un enriquecimiento cultural y conceptual al mismo tiempo que una mejora en las destrezas propias de la comprensión, el análisis y la solución de problemas. También, una metodología basada en el uso de textos narrativos adaptados a cada nivel educativo y que pretende convertir la clase en una comunidad de investigación partiendo de los temas tradicionales de la filosofía.

José Moral nos animó a asociarnos para trabajar juntos en esta tarea de ya larga tradición y raigambre, conocida en España gracias a los trabajos pioneros de Felix García Morrión, a quien tuvimos la suerte de tener entre nosotros el curso anterior.

Para que todo esto fructifique, en breve volveremos a hablar de la asociación en estas páginas.

Luis F. Navarro (luiscorreo@telefonica.net)

Terminó el curso de Óscar Brenifier

Terminó el curso de Óscar Brenifier

Coincidiendo con su participación en el VIII Congreso Internacional de Filosofía Práctica que se desarrolla en nuestra ciudad, volvió Óscar Brenifier a Sevilla. Tuvimos dos últimas sesiones de trabajo con el filósofo francés, siete horas de recapitulación, de exposición y de análisis de las experiencias didácticas llevadas a cabo con su metodología por parte de los profesores participantes en su taller de filosofía. También dos jornadas de nuevos ejercicios prácticos sobre el arte de animar debates, en el que la voz cantante (y el esfuerzo y la dificultad) nos correspondió a nosotros.

Más o menos un 40% de los participantes en el curso desarrolló prácticas docentes de diálogo en clase a lo largo del último mes. Fueron mayoritariamente positivas y bien acogidas por el alumnado, pero se puso de relieve la dificultad de encajar la metodología abierta del taller con la cerrada programación académica y con los tiempos limitados de trabajo en las clases del instituto. Al tiempo se ofrecieron alternativas de adaptación, como los microdebates a propósito de los conceptos esenciales programados.

El profesor Brenifier siempre ha animado a centrarse en lo esencial, en el ejercicio del pensamiento vivo, en el diálogo, insistiendo en esta necesidad de adaptación particular y de diseño adecuado de las prácticas concretas. Fue esto lo que sacamos en conclusión y ahora hay que ponerse a trabajar.

Y mucho. Mucho esfuerzo necesita, en efecto, formarse en la práctica del taller de filosofía en clase. Muchas horas y mucho trabajo de reflexión personal y de acomodación o ajuste de las prácticas dialógicas a la idiosincrasia de cada profesor o grupo de alumnos. Hay que olvidarse para ello de las prisas académicas, porque no todas las curvas del complejo camino del pensamiento han de tomarse a la misma velocidad. Hay que orillar el espíritu “maternal” de la clase magistral, dejando que los alumnos reflexionen por sí mismos. Y es que no se puede enseñar a pensar... pensando por otros. Hay que abdicar del exceso de intervención docente propio del modelo tradicional de relación con los estudiantes, ceder más la palabra y dejar más espacio al pensamiento.

Luis F. Navarro (luiscorreo@telefonica.net)

Unas actividades para la parte 5...

La ley y el derecho se justifican cuando permiten reducir los riesgos de la vida en comunidad. Si deben valer para asentar el poder de la autoridad habitual sobre los individuos que se convierten así en objetos sumisos, entonces la ley es el instrumento de dominación del poder, el derecho sirve a la autoridad con mando en plaza y los individuos sufren la injusticia del sistema que los amordaza. La libertad sólo se construye por la ley y según el derecho si hay un movimiento perpetuo entre los demandantes y los que ofrecen, entre los que detentan el poder en el centro y los alumnos que desean su inscripción en el instituto. Si falta, pero sólo si falta, la desobediencia de la ley que no hemos elegido y que nos parece injusta se convierte en un deber -pero un deber que remite a la exigencia ética, no a la conveniencia personal. De vosotros depende firmar o absteneros, también negociar, batallar y ejercer democráticamente vuestro poder de suscribir y enmendar...
Michel Onfray, Antimanual de Filosofía,
Madrid, EDAF, 2005, págs. 177-8

Este fragmento es la parte final del epígrafe "crear libertad con la ley", el último del apartado ¿Hay que tirar el reglamento interior de vuestro instituto a la basura?, incluido en la quinta parte del libro: El derecho. El reglamento, el jefe de estudios y la policía.

ACTIVIDADES:

- Relectura del apartado completo (págs. 174-178)
- Haz un esquema de las relaciones entre la ley y la libertad que se plantean en el apartado.
- ¿Qué justifica la desobediencia a la ley según Onfray?
- ¿Cuáles son los riesgos de la vida en comunidad? ¿Justifican de algún modo la pérdida de libertad?
- Conseguid el reglamento del instituto y analizad, en pequeños grupos, en qué os benefician y perjudican sus normas. Cada grupo debe elaborar una tabla de beneficios y prejuicios, y discutir el sentido de lo que incluyan en la tabla. Posteriormente, una persona de cada grupo presentará a la clase su tabla, y se realizará un debate colectivo.
- Tras el debate anterior, se instalará un buzón de propuestas donde cada persona de la clase, individualmente, tendrá la posibilidad de realizar sugerencias de reforma del reglamento. Las sugerencias se presentarán por escrito, con una pequeña argumentación que las explique y justifique. Tras el periodo que se establezca para la recogida, se realizará un debate sobre las reformas propuestas, en el que se deberá argumentar su validez y analizar sus posibles consecuencias.

75 aniversario de la II República española

Solo quiero decir aquí que alrededor de este día se puede reflexionar sobre logros sociales y políticos, qué queremos para nuestra sociedad, qué demandamos de nuestro estado.

En un día como hoy, es fácil ver que, aunque simplemente sea para trabajar en el aula, podemos comparar constituciones, valorar implicaciones de los distintos sistemas... repasar la historia, cómo comenzó y acabó la II República. Cómo comenzó nuestra monarquía constitucional...

Los matices, las opiniones, los pondrá cada grupo clase en el aula, cada individuo de cada grupo. Nosotros podríamos proveer de la información, de los enlaces, de los textos... motivar la reflexión crítica... invitar al análisis.

Si queréis parte del mío, lo podéis ver en Nómadas, en un post sobre el 75 aniversario de la República y otro en el que recojo parte del Manifiesto "Con orgullo, con modestia y con gratitud", el cual ya he firmado.

Un saludo pedagógico.

Prof. Portillo

Sobre la amistad.

Dos marchando juntos*, pues con amigos los hombres están más capacitados para pensar y actuar.


Aristóteles, Ética nicomáquea, Libro VIII,
Barcelona, Planeta, 1995, pág. 205
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* Ilíada X 224

¿Habéis leído los libros VIII y IX de la Ética nicomáquea de Aristóteles?

Es toda una experiencia hacerlo con los alumnos y alumnas, identificar posturas sobre la amistad, crear pequeños debates, pulir ideas, discutirlas...

Sobre algunas diferencias culturales

Conocer es no conocer,
he ahí la perfección.
No conocer es conocer,
he ahí el mal.
El sabio no padece este mal,
porque lo padece.
Lo padece,
y por eso está libre de él.

Lao Zi, El libro del Tao,
Madrid, Alfaguara, 1990, pág. 73

Leemos este texto, intentamos entenderlo, ¿podemos sin las claves de la China del 700 al 200 antes de nuestra era? No se trata ya de pensar cuándo vivió Lao Zi o cuándo se escribió concretamente este texto. Se trata de entender la paradoja permanente tan ajena a nuestra tradición cultural.

Por consiguiente, también es natural que el que más sabe acerca de los entes en cuanto entes pueda enunciar los más firmes principios de todas las cosas. Y éste es el filósofo. Y el principio más firme de todos es aquel acerca del cual es imposible engañarse; es necesario, en efecto, que tal principio sea el mejor conocido (pues el error se produce siempre en las cosas que no se conocen) y no hipotético. Pues aquel principio que necesariamente ha de poseer el que quiera entender cualquiera de los entes no es una hipótesis, sino algo que necesariamente ha de conocer el que quiera conocer cualquier cosa, y cuya posesión es previa a todo conocimiento. Así, pues, tal principio es evidentemente el más firme de todos. Cuál sea éste, vamos a decirlo ahora. Es imposible, en efecto, que un mismo atributo se dé y no se dé simultáneamente en el mismo sujeto y en un mismo sentido...
Aristóteles, Metafísica, 1005b10-20
Madrid, Gredos, 1987, págs. 166-167

Leemos este otro, ¿nos es más cercano?, una vez superadas las dificultades del estilo, no cabe duda de que responde al sentido común de nuestra cultura: cada cosa es lo que es y no su contrario... ¿Y la idea del conocimiento que transmite?

Comparamos los textos. Estamos ante la parte más amable de las diferencias culturales, la erudita, la que se centra en las lecturas y sus interpretaciones... ¿Nos sentimos cómodos? ¿Podemos abrirnos a la visión del otro? ¿Es el Tao algo más para nosotros que un recurso erudito o un producto exótico con el que a veces hemos coqueteado?

Y, ¿qué pasará cuando no estemos hablando simplemente de libros?

Profesor Portillo

Un hecho para reflexionar.

En el foro de un curso sobre derechos humanos en el que estoy participando, un compañero hizo esta afirmación:

...hay que ponderar, en relación a la educación, que el último régimen dictatorial de Brasil elimino la enseñanza de la Filosofia de las escolas de enseñanza media. ¿¿¿Por qué será???

La LOE aprobada...

La LOE aprobada...

He leído en alguna parte que la LOE se ha aprobado en el Congreso de los Diputados ayer, sin aceptar ninguna de las enmiendas introducidas en el Senado. Esto era más o menos previsible. ¿Y ahora QUÉ?

La religión católica será materia de oferta obligatoria para los centros y de demanda voluntaria para el alumnado, en uno de los tres primeros cursos de la ESO el alumnado cursará la materia de Educación para la ciudadanía y los derechos humanos en la que se prestará especial atención a la igualdad entre hombres y mujeres, en el cuarto curso de la ESO el alumnado cursará la materia de Educación ético-cívica, en la que se prestará especial atención a la igualdad entre hombres y mujeres, en los bachilleratos serán materias comunes, entre otras, Filosofía y ciudadanía e Historia de la filosofía.

Llega el momento de las medidas de desarrollo, la financiación, etc. ¿Será capaz este gobierno de darle una oportunidad a esta ley con un desarrollo y una financiación adecuadas?

Deberíamos leerla en detalle, pensar, opinar, diseñar estrategias para ver qué podemos hacer con esta ley y con su desarrollo (a medida que vaya saliendo). Habrá que hacerlo lo mejor posible, ¿no?

Pero deberíamos también comenzar a diseñar una crítica coherente para promover el diálogo social necesario para forzar un pacto real por la educación... para conseguir que la próxima Ley de Educación, la redacte quien la redacte y se haga cuando se haga, responda a las necesidades de las personas que vivimos en este país y permanezca lo suficiente para ser aplicada con coherencia.